Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 432
de horca. El otro extremo de la cuerda trazaba una curva en forma de signo de
interrogación.
Y detrás de él había una figura ensombrecida, menos clara, que se parecía
vagamente a Cal. Mientras que Will parecía triste, como se supone que estará
cualquiera al que están a punto de colgar, la segunda figura sonreía con serenidad. La
expresión de las dos caras estaba completamente desligada una de otra, y la
combinación de ambas resultaba bastante inquietante.
Examinó el resto de la hoja, demorándose en el dibujo central de la mujer, y
después leyó el nombre que figuraba en una cartela arriba del todo: «Sarah Jerome».
Elliott se inclinó entonces sobre el cuerpo y le giró la cabeza para poder verle la
cara. Pese a la cantidad de sangre que procedía de la herida que tenía en la cabeza, vio
claramente que no se trataba de un Limitador.
¡Era una mujer!
Con un largo pelo castaño claro que se había echado hacia atrás.
No había mujeres Limitadoras. Nadie había oído hablar nunca de tal cosa. Y Elliott
lo sabía mejor que nadie.
En ese instante comprendió quién era la persona que tenía delante. A quien había
matado:
A la madre de Will y Cal… a Sarah Jerome.
Volvió a dejarle la cabeza de lado, pensando que debía esconderla por si alguno de
los muchachos se acercaba.
—¿Necesitas ayuda? —preguntó Will.
—Eh… —respondió Elliott—. No, quédate ahí. —Es un cerdo styx, ¿no? —gritó
el chico, con la voz temblorosa.
—Eso parece —respondió ella al cabo de un instante.
Dudó, mirando el rostro bañado en sangre, pensando si sería mejor decírselo a
Will. Con dolor, Elliott rememoró la época en que vivía en la Colonia. Recordó el
momento desgarrador en que se vio obligada a separarse de su madre, sabiendo que
seguramente no volvería a verla nunca.
Indecisa, observó de nuevo la hoja de papel. No podía guardarse aquel secreto.
No podría vivir llevándolo en la conciencia.
—¡Will, Cal, venid aquí!
—¡Vamos! —gritó Will, y se acercó corriendo—. ¡Te has cargado al bastardo! —
dijo observando el cuerpo con cierto temor.