Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 431
resultado era el mismo. Elliott se permitió una sonrisa de satisfacción.
El styx estaba lleno de arriba abajo de barro seco: estaba claro que los había
seguido a través de la grieta. Con las yemas de los dedos, Elliott palpó la superficie de
cuero brillante del largo gabán rayado con manchas marrones de camuflaje, un dibujo
que conocía muy bien. En fin, un Limitador menos. Aquél no volvería a molestarlos.
—Va por ti, Drake —susurró, pero a continuación unos frunces le arrugaron el
ceño.
Y es que había algo que no encajaba: el styx que llegaba con intención de asesinar
se había lanzado hacia los chicos con el arma colgada del hombro, y preparada. Elliott
estaba segura de que había estado a punto de disparar mientras corría, y sin embargo
no lo había hecho. Y tampoco había demostrado la precisión ni el sigilo que se
esperarían en un soldado de la división de los Limitadores. Las habilidades en el
combate de aquellos soldados eran legendarias, pero por algún motivo aquel hombre
había ido a lo loco. Dándole vueltas al asunto, Elliott arrugaba el ceño aún más, pero
el problema era ya puramente teórico, pues el styx estaba abatido. Y aquél no era lugar
para quedarse mucho tiempo. Era más que probable que hubiera otros styx en camino,
y no tenía ganas de que la pillaran en campo abierto.
Empezó a rebuscar en el cuerpo. El styx no llevaba mochila, lo cual resultaba
decepcionante: debía de haberla dejado por el camino para poder avanzar más rápido.
Sin embargo, sí que llevaba puesto el cinturón de campaña, que ella le quitó y puso
junto al rifle.
Andaba hurgando en los bolsillos de la chaqueta cuando encontró un papel
doblado. Pensando que sería un mapa, lo desplegó, ensuciándolo con la sangre del
Limitador con la que se había manchado la mano. Se trataba de un pliego que
conmemoraba algún tipo de suceso: había visto algunos parecidos en la Colonia. El
dibujo principal era de una mujer, con cuatro imágenes más pequeñas de diferentes
escenas a su alrededor, por las que Elliott pasó rápidamente antes de que algo le
llamara poderosamente la atención.
Había un quinto dibujo en la parte de abajo que parecía añadido posteriormente,
porque estaba hecho a lápiz. Era muy extraño. Lo miró con recelo, sin poderse creer
lo que veía: era clavado a Will, aunque en el dibujo estaba mejor vestido y llevaba el
pelo muy corto y bien peinado.
Lo observó más de cerca, acercando la lámpara al papel. Sí, se trataba de él, pero
había otro detalle en él que la dejó sin respiración: Will tenía puesta al cuello una soga