Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Seite 433

—Me imagino que te interesará ver esto —dijo Elliott rápidamente, poniéndole la hoja en la mano. El miró la hoja que el viento agitaba en su mano. Al reconocer el dibujo de sí mismo en la parte inferior de la hoja, movió la cabeza hacia los lados, sin poder creérselo. —¿Qué es esto? —Entonces sus ojos descubrieron el nombre que figuraba en la parte superior—. Sarah… Sarah Jerome —leyó en voz alta. Se volvió hacia Chester —. ¿Sarah Jerome? —repitió. —¿No será tu madre? —preguntó el otro muchacho inclinándose para ver mejor la hoja. Elliott se arrodilló junto al cuerpo. Sin decir una palabra, le volvió con suavidad la cabeza y le apartó el pelo empapado en sangre para mostrar el rostro. Entonces se levantó y dijo: —Pensé que era un Limitador, Will. —¡Dios mío! ¡Es ella! ¡Es ella! —exclamó él, pasando la vista de los grabados a la mujer que yacía en el suelo. En realidad ni siquiera necesitaba la hoja, porque la similitud entre su propia cara y la de ella era evidente. Era como ver su propio reflejo en un espejo polvoriento. —¿Qué hace ella aquí? —preguntó Chester—. Y ¿por qué llevaba eso? —dijo señalando el rifle. Will negó con la cabeza. Todo aquello era más de lo que podía soportar. —Anda a buscar a Cal —le dijo a Chester dando un paso hacia Sarah. Se agachó a la altura de su hombro y alargó una mano para tocar el rostro que tanto se parecía al suyo. Retrocedió un poco al oír un leve gemido que venía de ella. —Está viva, Elliott —dijo casi sin voz. Sarah movió ligeramente los párpados, pero no los abrió. Antes de que la muchacha pudiera reaccionar, la mujer abrió la boca para respirar. —¿Will? —preguntó, moviendo débilmente los labios y emitiendo una voz tan débil que él apenas pudo oírla por encima del desolado aullido del viento que recorría el túnel. —¿Eres Sarah Jerome? ¿Eres de verdad mi madre? —le preguntó él con la voz ronca. Experimentaba emociones tumultuosas. Veía por primera vez a su madre biológica, vestida con el uniforme de los soldados que lo perseguían. Por otro lado,