Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 428
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El viento no amainó en su recorrido por el túnel principal, y en ocasiones se hacía más
fuerte al pasar por un tramo más estrecho, hasta el punto de que, como lo llevaban de
espalda, les ayudaba a caminar. Después del calor y el vapor que habían tenido que
soportar en la grieta, el cambio resultaba agradable, aunque se tratara de aire caliente.
El techo del túnel estaba a gran altura, y todas las superficies que podían ver
brillaban, como si las hubiera ido puliendo el polvo transportado año a año por aquel
viento que incluso en ese momento les hacía bajar a ellos la cabeza, para evitar que les
entraran partículas en los ojos.
Después de que Elliott los dejara abandonados a sus propios recursos, habían
caminado a buen paso. Sin embargo, conforme pasaba el tiempo y ella no volvía a
aparecer, empezaron a no entender para qué caminaban, y a hacerlo de manera
indolente.
Antes de irse, Elliott les había dado instrucciones de que siguieran por el túnel
principal mientras ella se iba a reconocer el terreno por delante, desde lugares a los
que ella llamaba «puestos de escucha». Cal y Chester aceptaron la explicación que ella
les daba, pero Will recelaba, y trató de averiguar qué era realmente lo que Elliott se
traía entre manos.
—No entiendo… ¿Por qué tienes que dejarnos? —le preguntó fijándose
atentamente en su mirada—. Creía que decías que los Limitadores iban detrás de
nosotros.
Elliott no había respondido de inmediato, y rápidamente había ladeado la cabeza y
apartado la mirada, como si distinguiera algo en el gemido del viento. Escuchó por un
segundo antes de volverse de nuevo hacia él:
—Los soldados conocen este terreno casi tan bien como lo conocemos Drake y
yo. Como lo conocía Drake… —se corrigió al tiempo que hacía una mueca—.
Podrían estar por cualquier lado. Nunca hay que dar nada por sentado.
—Entonces, ¿podrían estar esperándonos? —preguntó Chester atisbando en el
paisaje con intranquilidad—. Tal vez podríamos estar metiéndonos en una trampa.