Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Seite 410

Después de eso los muchachos se quedaron en silencio, cada uno inmerso en sus propios pensamientos. Las palabras «en los que será más fácil sobrevivir» reverberaban en la mente de todos, sin sonar muy prometedoras viniendo de Elliott, pero en aquel momento y lugar, ninguno tuvo muchas ganas de preguntar qué quería decir exactamente con ellas. Oyeron un murmullo de aguas agitadas, muy diferente de los chapoteos que habían provocado las balas. —Ya no hay Limitadores —dijo Chester de inmediato, mientras Will y él dejaban de remar. —No… Quietos… muy quietos —susurró Elliott. Siguió otra agitación más intensa, y el agua empezó a moverse furiosamente a su alrededor, como si algo inmensamente grande estuviera a punto de ascender a la superficie. Oyeron un chirrido bajo el casco del bote mientras se balanceaba violentamente de lado a lado, sacudiéndolos. En cuestión de segundos volvió la calma y el bote se estabilizó. —¡Uf! —exclamó Elliott, resoplando. —¿Qué ha si…? —empezó a preguntar Chester. —Leviatán —respondió Elliott sencillamente. Will soltó un incrédulo «¿Eh?» antes de que ella lo interrumpiera. —Ahora no hay tiempo para explicaciones… Callad y remad —ordenó—. Estamos bajo la influencia de una zona de remolinos que se encuentra a unos tres kilómetros al este de aquí. —Apuntó con el dedo hacia estribor, por encima de sus cabezas, en la dirección opuesta a aquella en la que Will pensaba que estaba la costa —. Y si no queréis sufrirlos de cerca, que no sería buena idea, sugiero que pongáis empeño en avanzar. —Sí, sí, capitán —refunfuñó Will para sí, perdiendo casi todo el entusiasmo en la navegación. Varias horas más tarde, después de una maratoniana sesión de remo, Elliott les volvió a mandar pararse. Will y Chester estaban completamente agotados por el ejercicio, y se alegraron del descanso. Tenían los brazos tan exhaustos que les temblaban al llevarse la cantimplora a la boca para echar un trago. Elliott mandó a Cal que vigilara usando la mira suelta. También le pidió a Will que utilizara el artilugio ocular. El lo bajó sobre el ojo y lo encendió. Mientras su visión se llenaba de una