Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Seite 409
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—Remad acompasados —les mandó Elliott desde la popa a Will y Chester, que
tiraban de los remos no muy bien concertados.
—¿Adonde vamos exactamente? —le preguntó Cal—. Dijiste que nos ibas a llevar
a un lugar seguro.
Will salpicó agua al meter mal el remo, cuya pala resbaló por encima de la
superficie. Elliott no respondió, de manera que Cal volvió a intentarlo:
—Queremos saber adonde nos llevas. Tenemos derecho a saberlo —insistió.
Había rabia en su voz. Will comprendió que la pierna le debía de estar doliendo.
Elliott apartó la cara del rifle.
—Vamos a perdernos por las Ciénagas. Si es que logramos llegar a ellas. —Se
quedó callada durante varias paladas irregulares, y después volvió a hablar—: Los
Cuellos Blancos no podrían seguirnos el rastro por allí.
—¿Por qué? —preguntó Will, resollando por el esfuerzo.
—Porque es como… como un gran terreno pantanoso que no se acaba nunca…
—Su voz sonaba incómoda, como si no estuviera muy convencida de lo que decía, y
esto no dio mucha confianza a los muchachos, que estaban totalmente pendientes de
cada una de sus palabras—. Nadie que esté en su sano juicio va nunca por allí —
continuó—. Es una buena zona para esconderse hasta que los styx nos den por
perdidos.
—Esas Ciénagas, ¿están más profundas? Quiero decir, ¿están por debajo del nivel
en que nos encontramos ahora? —preguntó Cal antes de que Will tuviera ocasión de
hacerlo.
Elliott negó con la cabeza:
—No; es una de las zonas periféricas de la Llanura Grande que llamamos los
Baldíos. Algunos de los bordes son demasiado peligrosos porque cuentan con lugares
terribles… Drake nunca permitió que pasáramos allí más de unos pocos días. Nos
vendrá bien por un tiempo, después nos iremos a otros puntos de los Baldíos en los
que será más fácil sobrevivir.