Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 406
—Explosivos retardados —interrumpió Elliott—, mi especialidad.
El tono de su voz no decía nada, y todos ellos esperaron en el silencio sólo roto
por los crujidos de la madera del bote y del agua que los rodeaba, además del
chapoteo de algún otro disparo.
—De un momento a otro… —dijo la chica. Pasaron unos segundos.
Procedente de la isla, se vio un gran destello que iluminó el punto de la playa en el
que habían embarcado. En la distancia, a los muchachos les pareció diminuto, pero
entonces llegó el sonido de la explosión, que les hizo dar un salto.
—¡Santo Dios! —exclamó Cal, tirando de su pierna para incorporarse.
—No, esperad… —dijo Elliott levantando la mano. Su silueta cobraba relieve ante
el brillo de las lejanas llamas—. Si han sobrevivido, cosa que dudo, estarán corriendo
como ratas escaldadas para alejarse de la playa e ir tierra adentro. —Empezó a contar,
inclinando ligeramente la cabeza a cada número.
Los chicos contuvieron el aliento, sin saber qué iba a pasar.
Hubo una segunda explosión mucho más fuerte que la primera. Estallaron
destellos rojos y amarillos que llegaban muy alto en la caverna. Sus penachos lamían
la copa de los altos helechos arbóreos. Will pensó que la isla entera debía de haber
saltado en pedazos. Esta vez todos sintieron en la cara la fuerza de la onda expansiva.
En el agua, a su alrededor, caían fragmentos que habían atravesado el aire.
—¡Jo…! —exclamó Cal sin aliento.
—¡Impresionante! —comentó Chester—. ¡Has hecho polvo la isla!
—Pero ¿qué demonios ha sido eso? —pregun