Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 368
ensimismamiento de que podía hacer gala un niño el examinar un bichito descubierto
en el jardín de su casa.
—Sí, una concha realmente gruesa… Mira los anillos de crecimiento… y la
concha superior… —decía golpeando con el extremo del lápiz un achatado círculo de
concha en la parte más ancha. Al levantar la vista, vio que todos los ojos estaban
puestos en él—. ¡Esto es más que guay! ¿Sabíais que ésta es la predecesora de la
ostra?
—Drake mencionó algo de eso. Le gustaban crudas —dijo Elliott con frialdad,
dándole la vuelta en la hoguera al Anomalocaris.
—Ninguno de vosotros tiene ni la más remota idea de lo importante que es el
descubrimiento de estos animales —dijo Will, sintiéndose impotente ante su total falta
de interés—. ¿Cómo podéis pensar en coméroslos?
—Si no quieres tu parte, Will, me la comeré yo —comentó Cal. Y se volvió a
Chester para preguntar—: Al fin y al cabo, ¿qué es una ostra?
Mientras la cena terminaba de hacerse, Elliott mencionó el asunto de la extraña
serie de celdas selladas que habían visto Cal y ella en el Bunker. Evidentemente no se
le había ido de la cabeza, y sentía la necesidad de hablar sobre ello.
—Sabíamos que había una zona de cuarentena, pero no sabíamos dónde estaba ni
para qué era.
—Sí, lo dijo Drake, pero ¿cómo lo sabíais? —preguntó Will.
—Por un contacto —explicó Elliott bajando la vista rápidamente. Parpadeó varias
veces, y Will hubiera jurado que le pasaba algo en los ojos, pero supuso que tendría
que ver con el descubrimiento de las celdas.
—O sea que estaban todos muertos —dijo Chester.
—Todos, salvo uno —explicó Elliott—. Un renegado.
—Los otros eran colonos —dijo Cal—. Se les notaba en la ropa.
—Pero ¿por qué se toman los styx la molestia de traer aquí a los colonos sólo para
matarlos? —preguntó Chester.
—No lo sé. —Elliott se encogió de hombros—. Siempre han usado las
Profundidades para hacer experimentos, eso no es nuevo… Pero ahora todo indica
que se cuece algo importante. No sabemos qué es lo que se traen entre manos los
Cabezas Negras, pero Drake pensaba que vosotros podríais ayudarnos a estropearles
los planes. Especialmente ése de ahí. —Hizo una mueca mirando a Will, que ponía a
su vez cara de horror viendo el aspecto que cobraba al fuego el Anomalocaris—.