Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 369
Realmente, no sé si lo había pensado con calma.
Elliott sacó del fuego el Anomalocaris y lo dejó en el suelo. Entonces con la punta
del cuchillo le quitó la piel a uno de los segmentos del vientre, y empezó a partirlo en
trozos.
—Está listo —anunció.
—¡Qué bien! —dijo Will con sarcasmo.
Sin embargo, cuando lo comida estuvo troceada, capituló. Dejó a un lado el diario
y empezó a comerse su ración con los demás, al principio de mala gana, pero luego
devorándola con hambre feroz. Hasta se mostró de acuerdo con Chester en que el
Anomalocaris se parecía mucho a la langosta. Las uñas del diablo ya eran otra cosa, y
los muchachos hacían muecas mientras trataban valerosamente de masticarlas.
—¡Mmm, interesante! —comentó Will al terminar su bocado, celebrando la idea
de ser una de las pocas personas en todo el mundo que se habían puesto las botas con
animales extinguidos. De pronto le vino a la cabeza la idea de comerse una
hamburguesa con huevo y queso, y sonrió con incomodidad.
—Sí, una barbacoa realmente guay —dijo Chester riendo y estirando las piernas
—. Ha sido como volver a casa.
Will asintió con la cabeza a modo de respuesta.
Las tonificantes rachas d