Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 366
brazos muertos, colgando flácidos a los lados, con los hombros caídos y la cabeza
gacha.
A la vista de Chester, una gota resbaló de la cara de Will y brilló un momento al
darle la luz, pero no sabía si sería una lágrima o sólo agua de mar que se le había
quedado allí, tras su intento de lavarse.
—Mírame —le ordenó Elliott.
Will no se movió.
—¡He dicho que me mires!
El levantó la cabeza y la miró como atontado.
—Eso está mejor. Ahora vamos a dejar algo claro… hicimos lo que teníamos que
hacer —le dijo ella con firmeza, y después suavizó la voz—. Yo no pienso en ello… y
tú tampoco deberías hacerlo. Ya habrá tiempo para eso.
—Yo… —empezó él tartamudeando y, negando lentamente con la cabeza.
—No, no… Escúchame: tú hiciste el disparo porque yo no podía. Yo fallé al
disparar a Drake, pero tú no. Tú hiciste lo que tenías que hacer… por él.
—Vale —respondió al final, casi fundiendo la palabra en un suspiro—. ¿Dijisteis
algo de cenar? —preguntó después de una larga pausa. Era evidente que estaba
haciendo todo lo que podía por recobrarse, pero la mirada de desesperación seguía
allí, en sus ojos ribeteados de negro.
—¿Qué tal te encuentras? —preguntó Elliott recordando que tenía que hacer algo
con el cangrejo nocturno que tenía bajo el pie. Y en ese mismo momento, el animal
agitó las aletas en la arena intentando escapar y volver al agua.
—No muy bien —respondió—. La cabeza ya no me zumba, pero el estómago es
como si estuviera en una montaña rusa.
—Tienes que comer algo caliente —dijo ella levantando el pie del cangrejo
nocturno y desenfundando el cuchillo. Movía los apéndices que tenía bajo la cabeza
como dos antenas de televisor que hubieran cobrado vida.
Hubo un momento de silencio mientras Will comprendía lo que había allí.
Entonces exclamó:
—¡Pero si es un Anomalocaris canadensis!
Para sorpresa de todos, su comportamiento sufrió una inmediata transformación.
Se puso tan nervioso que empezó a dar saltos, agitando los brazos.
Elliott le dio la vuelta al cangrejo nocturno y colocó el cuchillo entre dos
segmentos de su plano vientre.