Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 364

Limitadores, seguramente ni yo los veré llegar. Pero si fueran civiles …( A menudo los ponen delante porque los hay a patadas: los ponen como carne de cañón). Así trabajan a veces los styx … Los soldados van después para recoger los restos.— Sí, pero …— empezó Chester.— No, escucha. Cometes un pequeño error, y terminas ahí, boca abajo— dijo con frialdad, señalando el mar con el pulgar. Dio la impresión de que meditaba por un momento. Se echó el rifle al hombro. Se acercó a Cal y le dio un sopapo en la parte de atrás de la cabeza.—¡ Aaay!— gritó él despertando al instante. Se levantó de un salto, moviendo los brazos como loco. Entonces comprendió que había sido Elliott y la miró con odio.—¡ Supongo que te crees muy graciosa!— vociferó con odio—. Bueno, pues a mí no me lo pareces … Pero la mirada glacial de Elliott le hizo comprender, y dejó de quejarse.—¡ No te puedes quedar dormido en una guardia!— gruñó ella amenazante.— No …— respondió él, colocándose la camisa, completamente avergonzado.—¿ Qué son esas voces?— preguntó Will amodorrado, frotándose los ojos con los nudillos al tiempo que se incorporaba—. ¿ Qué sucede?
— Nada, sólo estamos preparando la cena— dijo Elliott. Sin que la viera Will, le dirigió a Cal una mirada prolongada, pasándose la mano por la garganta en gesto de cortar. Él asintió compungido.
Elliott hizo un hoyo en la arena, y a continuación envió a Chester y Cal a recoger algo de leña y brozas, que puso en el borde. En cuanto todo estuvo a su entera satisfacción, encendió un fuego en la base del agujero. Cuando prendió bien dejó a un lado, de pantalla, un par de ramas con sus hojas, evidentemente como precaución para que el fuego no resultara visible.
Mientras ella estaba atareada en aquella labor, Chester y Cal observaban a Will, que se acercaba, con pies de plomo y tambaleándose, a unas charcas que había a la orilla del mar, entre las piedras. Will se levantó la lente del ojo y empezó a lavarse la cara con agua. Después se quedó una eternidad lavándose las manos, frotándoselas con arena húmeda y a continuación aclarándoselas con agua, y repitiendo el proceso una y otra vez, lenta y metódicamente.
—¿ Crees que debería ir a hablar con él? Se comporta de manera bastante rara— le preguntó Chester a Elliott al observar la extraña actitud de su amigo—. ¿ Qué les pasa
Limitadores, seguramente ni yo los veré llegar. Pero si fueran civiles …( A menudo los ponen delante porque los hay a patadas: los ponen como carne de cañón). Así trabajan a veces los styx … Los soldados van después para recoger los restos.— Sí, pero …— empezó Chester.— No, escucha. Cometes un pequeño error, y terminas ahí, boca abajo— dijo con frialdad, señalando el mar con el pulgar. Dio la impresión de que meditaba por un momento. Se echó el rifle al hombro. Se acercó a Cal y le dio un sopapo en la parte de atrás de la cabeza.—¡ Aaay!— gritó él despertando al instante. Se levantó de un salto, moviendo los brazos como loco. Entonces comprendió que había sido Elliott y la miró con odio.—¡ Supongo que te crees muy graciosa!— vociferó con odio—. Bueno, pues a mí no me lo pareces … Pero la mirada glacial de Elliott le hizo comprender, y dejó de quejarse.—¡ No te puedes quedar dormido en una guardia!— gruñó ella amenazante.— No …— respondió él, colocándose la camisa, completamente avergonzado.—¿ Qué son esas voces?— preguntó Will amodorrado, frotándose los ojos con los nudillos al tiempo que se incorporaba—. ¿ Qué sucede?
— Nada, sólo estamos preparando la cena— dijo Elliott. Sin que la viera Will, le dirigió a Cal una mirada prolongada, pasándose la mano por la garganta en gesto de cortar. Él asintió compungido.
Elliott hizo un hoyo en la arena, y a continuación envió a Chester y Cal a recoger algo de leña y brozas, que puso en el borde. En cuanto todo estuvo a su entera satisfacción, encendió un fuego en la base del agujero. Cuando prendió bien dejó a un lado, de pantalla, un par de ramas con sus hojas, evidentemente como precaución para que el fuego no resultara visible.
Mientras ella estaba atareada en aquella labor, Chester y Cal observaban a Will, que se acercaba, con pies de plomo y tambaleándose, a unas charcas que había a la orilla del mar, entre las piedras. Will se levantó la lente del ojo y empezó a lavarse la cara con agua. Después se quedó una eternidad lavándose las manos, frotándoselas con arena húmeda y a continuación aclarándoselas con agua, y repitiendo el proceso una y otra vez, lenta y metódicamente.
—¿ Crees que debería ir a hablar con él? Se comporta de manera bastante rara— le preguntó Chester a Elliott al observar la extraña actitud de su amigo—. ¿ Qué les pasa