Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 359

para involucrarla en aquella cacería humana, en un entorno que era completamente nuevo para Sarah y del que no tenía experiencia alguna, cuando al mismo tiempo desplegaba soldados muy bien preparados para aquella labor? Algo no encajaba.
Mientras ella rumiaba estos pensamientos, Bartleby volvió a tirar de ella para arrastrarla, quisiera o no.
Guiados por Elliott, salieron del claro y avanzaron a través de la maleza. Will iba el último, tambaleándose. Cal y Chester estaban preocupados por él, pero ninguno de los dos sabía qué decirle. Al salir de la espesura, se volvieron a encontrar en una franja de playa. Elliott los hizo ir por la misma orilla y llegaron enseguida a lo que parecía el principio de una ensenada; pero en medio de la impenetrable oscuridad, no podían estar seguros de que lo fuera.
Will se encontraba mal, muerto de cansancio porque ya se le habían pasado los efectos de la raíz que le había dado Elliott. Caminaba con las piernas rígidas, como el monstruo de Frankenstein. El artilugio ocular sólo servía para incrementar el parecido. Cuando alcanzó a los demás, Elliott lo miró con detenimiento.
— Está hecho puré, lo que necesita es dormir un poco— les dijo a Cal y Chester como si Will no estuviera presente. De hecho, él no respondió a este comentario y siguió balanceándose en su sitio—. Ahora no nos sirve para nada.
Chester y Cal intercambiaron miradas de desconcierto, porque no entendían lo que decía ella.—¿ No nos sirve?— repitió Chester, pidiendo una aclaración.— Sí, y eso no me hace ninguna gracia.— Se volvió a Cal, mirándolo de arriba abajo—. ¿ Y tú qué tal? ¿ Cómo va la pierna?
Chester se dio cuenta de inmediato de que los estaba evaluando. No sabía por qué razón lo hacía, pero le daba mala espina. Le ponía los pelos de punta. No se le escapaba que si tenían que salir corriendo de los styx, necesitarían estar todos en forma. La pregunta de Elliott le parecía bastante inquietante.
— Está mucho mejor. La ha descansado— se apresuró a decir, lanzando a Cal, que se había quedado sorprendido por su intervención, una mirada de advertencia.—¿ No puede responder por él mismo?— preguntó Elliott con el ceño fruncido.— Sí, perdona— se disculpó Chester.— Bueno, ¿ qué tal va la pierna?— Pues, como ha dicho Chester, mucho mejor— respondió Cal flexionando la
para involucrarla en aquella cacería humana, en un entorno que era completamente nuevo para Sarah y del que no tenía experiencia alguna, cuando al mismo tiempo desplegaba soldados muy bien preparados para aquella labor? Algo no encajaba.
Mientras ella rumiaba estos pensamientos, Bartleby volvió a tirar de ella para arrastrarla, quisiera o no.
Guiados por Elliott, salieron del claro y avanzaron a través de la maleza. Will iba el último, tambaleándose. Cal y Chester estaban preocupados por él, pero ninguno de los dos sabía qué decirle. Al salir de la espesura, se volvieron a encontrar en una franja de playa. Elliott los hizo ir por la misma orilla y llegaron enseguida a lo que parecía el principio de una ensenada; pero en medio de la impenetrable oscuridad, no podían estar seguros de que lo fuera.
Will se encontraba mal, muerto de cansancio porque ya se le habían pasado los efectos de la raíz que le había dado Elliott. Caminaba con las piernas rígidas, como el monstruo de Frankenstein. El artilugio ocular sólo servía para incrementar el parecido. Cuando alcanzó a los demás, Elliott lo miró con detenimiento.
— Está hecho puré, lo que necesita es dormir un poco— les dijo a Cal y Chester como si Will no estuviera presente. De hecho, él no respondió a este comentario y siguió balanceándose en su sitio—. Ahora no nos sirve para nada.
Chester y Cal intercambiaron miradas de desconcierto, porque no entendían lo que decía ella.—¿ No nos sirve?— repitió Chester, pidiendo una aclaración.— Sí, y eso no me hace ninguna gracia.— Se volvió a Cal, mirándolo de arriba abajo—. ¿ Y tú qué tal? ¿ Cómo va la pierna?
Chester se dio cuenta de inmediato de que los estaba evaluando. No sabía por qué razón lo hacía, pero le daba mala espina. Le ponía los pelos de punta. No se le escapaba que si tenían que salir corriendo de los styx, necesitarían estar todos en forma. La pregunta de Elliott le parecía bastante inquietante.
— Está mucho mejor. La ha descansado— se apresuró a decir, lanzando a Cal, que se había quedado sorprendido por su intervención, una mirada de advertencia.—¿ No puede responder por él mismo?— preguntó Elliott con el ceño fruncido.— Sí, perdona— se disculpó Chester.— Bueno, ¿ qué tal va la pierna?— Pues, como ha dicho Chester, mucho mejor— respondió Cal flexionando la