Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 351
cañón.—¡ No! ¡ Asegúrate!— le gritó entre dientes. A regañadientes, Will volvió a acercar el ojo a la mira y trató de localizar la estaca y el cuerpo de Drake. No lo logró. La mira se acercaba y alejaba, dejándolo todo borroso. Entonces lo encontró, pero se le resbaló el rifle en el brazo. Volvió a intentarlo. Entonces descubrió … A Rebecca. La chica estaba entre dos altos Limitadores, a la izquierda de Drake. Miraba hacia allí. Estaba mirando directamente a Will. Sintió como si se cayera.—¿ Le has dado?— preguntó Elliott, casi sin voz. Pero el ojo de Will estaba prendido a Rebecca. Tenía el pelo recogido detrás, muy tirante, e iba vestida con uno de los gabanes largos de los Limitadores, con el dibujo de camuflaje. Era ella. Le vio la cara. Sonreía. Le hizo un gesto con la mano. Se oyeron más disparos, y el plomo pasó atravesando los restos de las nubes. Los Limitadores ajustaban las miras de sus rifles y los disparos les pasaban cada vez más próximos. Uno de ellos impactó tan cerca de Elliott y Will que las esquirlas de la roca les cayeron encima.—¿ Le diste?— Creo que sí— respondió Will—. Asegúrate— le rogó ella. Miró rápidamente la estaca y el cuerpo de Drake, pero Rebecca apareció de nuevo en el punto de mira, tan grande como si estuviera allí mismo. En aquel breve intervalo se había quitado el gabán y, lo que parecía aún más inexplicable, se había pasado al otro lado de la estaca. No lo podía entender, pero de pronto se dio cuenta de lo fácil que resultaría dispararle. Pero aunque tal vez hubiera matado a Drake, sabía que nunca tendría el estómago suficiente para hacer lo mismo con Rebecca. A pesar del intenso odio que le inspiraba.—¿ Y bien?— preguntó Elliott, interrumpiendo sus pensamientos.— Sí, creo que sí— mintió devolviéndole el rifle. No tenía ni idea de si le había dado a Drake o no, ni quería tenerla. Prefería quedarse con la duda. Había hecho todo
cañón.—¡ No! ¡ Asegúrate!— le gritó entre dientes. A regañadientes, Will volvió a acercar el ojo a la mira y trató de localizar la estaca y el cuerpo de Drake. No lo logró. La mira se acercaba y alejaba, dejándolo todo borroso. Entonces lo encontró, pero se le resbaló el rifle en el brazo. Volvió a intentarlo. Entonces descubrió … A Rebecca. La chica estaba entre dos altos Limitadores, a la izquierda de Drake. Miraba hacia allí. Estaba mirando directamente a Will. Sintió como si se cayera.—¿ Le has dado?— preguntó Elliott, casi sin voz. Pero el ojo de Will estaba prendido a Rebecca. Tenía el pelo recogido detrás, muy tirante, e iba vestida con uno de los gabanes largos de los Limitadores, con el dibujo de camuflaje. Era ella. Le vio la cara. Sonreía. Le hizo un gesto con la mano. Se oyeron más disparos, y el plomo pasó atravesando los restos de las nubes. Los Limitadores ajustaban las miras de sus rifles y los disparos les pasaban cada vez más próximos. Uno de ellos impactó tan cerca de Elliott y Will que las esquirlas de la roca les cayeron encima.—¿ Le diste?— Creo que sí— respondió Will—. Asegúrate— le rogó ella. Miró rápidamente la estaca y el cuerpo de Drake, pero Rebecca apareció de nuevo en el punto de mira, tan grande como si estuviera allí mismo. En aquel breve intervalo se había quitado el gabán y, lo que parecía aún más inexplicable, se había pasado al otro lado de la estaca. No lo podía entender, pero de pronto se dio cuenta de lo fácil que resultaría dispararle. Pero aunque tal vez hubiera matado a Drake, sabía que nunca tendría el estómago suficiente para hacer lo mismo con Rebecca. A pesar del intenso odio que le inspiraba.—¿ Y bien?— preguntó Elliott, interrumpiendo sus pensamientos.— Sí, creo que sí— mintió devolviéndole el rifle. No tenía ni idea de si le había dado a Drake o no, ni quería tenerla. Prefería quedarse con la duda. Había hecho todo