Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 349
Entonces vio a otros styx que corrían tras él. Apartó la mira del hombre.
«¿Dónde estará Drake?»
Entonces se acercó, descubriendo la forma contrahecha de Tom Cox, que tenía
algo en la mano. Brillaba a la luz: era una especie de vejiga. Entonces, junto a él, Will
vio la estaca. Había un cuerpo en ella. Le pareció reconocer la chaqueta. Era Drake…
Will no quiso enfocarlo muy de cerca, porque no quería verlo con detalle. En eso
le ayudaban la distancia y las nubes que quedaban del Viento Negro. Justo cuando
estaba logrando dominarse, notó que se extendía una mancha oscura alrededor de
Drake, por todo el suelo. Por la mirilla no se veía roja, sino simplemente oscura, y
reflejaba la luz como si fuera bronce fundido. Will empezó a notar un sudor frío y a
sentirse débil.
«Esto no es verdad, yo no estoy aquí».
—¿Le he dado? —preguntó Elliott.
Will levantó el rifle de modo que sólo veía la cabeza de Drake.
—No sabría decir…
El chico no podía verle la cara, porque Drake tenía la cabeza caída.
Oyeron disparos lejanos dirigidos contra ellos. Los Limitadores no perdían el
tiempo y les disparaban.
—Concéntrate, Will, están viniendo hacia nosotros —le dijo Elliott entre dientes
—. Necesito saber lo que he hecho.
El intentó mantener firme el rifle, apuntando a la cabeza de Drake. Las nubéculas
giraban en su campo de visión.
—No veo…
—¡Tienes que ver! —le soltó Elliott, con la voz impregnada de desesperación.
Entonces Drake movió la cabeza.
—¡Dios mío! —exclamó Will, horrorizado—. Parece que sigue vivo.
«Intenta no pensar», se dijo a sí mismo.
—Vuelve a dispararle… rápido —imploró ella.
—¡Imposible! —respondió Will.
—¡Hazlo! ¡Líbrale de ese sufrimiento!
Will negó con la cabeza:
«No estoy aquí. Este no soy yo. Esto no está ocurriendo».
—Imposible —repitió casi sin voz, notando que estaba a punto de echarse a llorar
—. ¡No puedo hacerlo!