Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 332
oscuros anillos a intervalos regulares, como si los hubieran formado poniéndoles
alrededor cilindros más pequeños conforme ascendían, había una enorme corona de
frondas que daba un aspecto muy pesado a la copa. Algunas de estas frondas estaban
completamente abiertas, mientras que otras permanecían ovilladas. Pero a diferencia
de las grandes hojas de los helechos que se encontraban en la superficie de la Tierra,
las hojas de aquellas enormes plantas eran de color gris.
Por entre aquellos árboles primigenios había zonas de plantas suculentas muy
hinchadas y de enmarañadas zarzas, todo tan tupido y entremezclado que parecía un
trozo de jungla en noche cerrada. También se veían cosas blancas revoloteando entre
las altas ramas de los helechos arbóreos: cuanto más miraba, más insectos de aquellos
veía. No sabía qué eran los más grandes, pero los que tenía más cerca pertenecían
claramente a la misma especie de polilla blanca que había visto en la Colonia. Y se oía
un sonido allí inusitado que a él le resultaba familiar. Algo que evocaba tan
intensamente el campo de la Superficie y que le hizo sonreír: ¡eran grillos!
Retrocedió un paso en dirección al agua, imbuido de una intensa fascinación ante
la escena entera. Pasó un buen rato antes de que apartara la mirada de allí. Vio que Cal
y Chester, los dos intentando todavía recuperar el aliento, miraban con preocupación
la extensión de agua que tenían ante ellos.
Se dio la vuelta sobre la húmeda arena y miró más allá de los dos muchachos,
donde estaba Elliott, de rodillas, observando la playa, más allá de ellos, a través de la
mira de su rifle.
Will se acercó a ella, intrigado por aquella violenta agitación de las aguas.
Descubrió que se encontraba en el preciso lugar de la playa en que una línea blanca
cortaba la superficie. Esa línea trazaba un arco en la penumbra, y vio que a uno de los
lados había restos de espuma blanca.
—Es el paso elevado —explicó Elliott en tono brusco, anticipándose a su
pregunta.
Se puso en pie y los chicos la rodearon.
—Vamos a cruzar. Al que resbale se lo lleva el agua, así que procurad mantener el
equilibrio. —Su voz sonó plana, y no revelaba sentimientos.
—Aquí abajo hay una especie de peña, ¿no? —dijo Will pensando en voz alta, y
avanzando unos pasos para meter la mano en la espuma y averiguar lo que había bajo
la superficie—. Sí… aquí está.
—Yo no lo haría —advirtió Elliott.