Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 325

oía. Entonces se detuvo y los miró con ojos penetrantes y enloquecidos. —Lo conozco —dijo Elliott con voz ronca—. Es uno de los nuestros. Tenía la cara tan delgada como un esqueleto, como si lo hubieran estado matando de hambre. Intentaba decirles algo con los movimientos de la boca, exagerándolos lo más posible para hacerse entender. Pero para ella no tenía sentido. —¡Elliott! —imploró Cal—. Olvídalo, ¿quieres? ¡Tenemos que irnos! Ella p