Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 312
33
Cal había concentrado todos sus esfuerzos en caminar, y al levantar la vista le costó
unos segundos asimilar lo que tenía ante sí.
Drake y él habían ido andando por el contorno de la Llanura Grande, pero allí no
estaba la acostumbrada y escabrosa pared que esperaba encontrar.
En su lugar, había una superficie vertical y aparentemente lisa que iba desde el
suelo al techo de la caverna, llenando por completo el espacio entre ambos. Era como
si aquella grieta en que consistía la Llanura Grande hubiera sido precintada. Se trataba
de una barrera demasiado perfecta para ser natural, que se prolongaba internándose en
la penumbra hasta donde alcanzaba la luz amortiguada de su lámpara. De tal manera
se había acostumbrado a la peña escarpada e irregular que bordeaba la llanura, que
aquella barrera le produjo un sobresalto.
Se acercó para tocar la superficie. Era sólida y gris, pero no tan perfecta como
había pensado al principio. De hecho, vio que la superficie estaba llena de
rugosidades, que en muchas partes se habían desprendido fragmentos, y que en los
huecos había manchas de color marrón rojizo que se alargaban hacia abajo, dibujando
lágrimas en el muro.
Era hormigón. Un enorme muro de hormigón: lo último que habría esperado
encontrar en aquel lugar primitivo. Y se dio cuenta de lo grande que era cuando
continuaron bordeándolo durante otros veinte minutos hasta que Drake le hizo seña
de parar. Señaló algo en el muro, una abertura rectangular situada a metro y medio del
suelo. Inclinándose hacia Cal, le susurró:
—Ese es el conducto de acceso.
El niño levantó la lámpara para inspeccionarlo.
Drake le agarró el brazo y lo bajó.
—¡Mantenla baja, idiota! ¿Quieres que se enteren de dónde estamos?
—Lo siento —dijo Cal observando cómo el hombre metía la mano en la oscura
boca del muro y luego tiraba de ella. Oyó un sordo crujido: en el muro se abrió una