Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 310
Como Will no daba ninguna muestra de abandonar su risa ahogada pero
estrepitosa, Chester empezó a indignarse.
—Creía que no volvería a verte nunca —declaró con sinceridad—. De verdad lo
creía.
Allí, en su rostro sucio, con restos de migas en los labios, empezó a formarse una
amplia sonrisa. Negó con la cabeza:
—Me rindo. Estás como una cabra, sí, señor. ¿Por qué no te comes algo de esto?
—le ofreció señalando la bolsa que tenía abierta encima de la mochila—. Creo que te
estás muriendo de hambre.
—Gracias —le dijo Will con gratitud.
—No pasa nada. Por lo demás, es tu comida. Ésta es tu mochila. Drake cogió tu
equipo cuando fuimos a buscarlo.
En aquel momento, Will se sentía de nuevo junto a su amigo, y estaba en la gloria.
—¿Sabes?, se me agotaron las pilas de la linterna. No he tenido ni siquiera una
luz, creí que iba a morir —le explicó.
—¿Qué? Entonces, ¿cómo has podido llegar hasta aquí? —preguntó Chester.
—Divisé una luz —respondió Will—. ¿Y cómo te parece que he llegado?
Andando.
—¡Por todos los demonios! —exclamó Chester moviendo de un lado a otro la
cabeza de pelo enmarañado.
Will observó la sonrisa de atontado que se le había quedado a su amigo, que le
recordó tanto el momento en que se habían encontrado en el Tren de los Mineros. En
aquel entonces había visto aquella misma sonrisa amplia y atontada en su rostro, y
aunque habían pasado sólo dos meses desde aquello, parecían siglos. Tantas cosas
habían sucedido desde entonces, tantas cosas habían cambiado…
—¿Sabes? —le dijo a Chester—, ¡creo que preferiría volver al instituto antes que
pasar lo que acabo de pasar!
—¡Ostras!, ¿tan terrible ha sido? —le preguntó su amigo en un remedo de
seriedad.
Will asintió con la cabeza, pasándose la lengua por los labios y volviendo a notar
la sensación de la saliva en la boca. Casi podía sentir el agua recorriéndole el cuerpo y
dando nueva vida a sus piernas y brazos exhaustos.
Sosteniendo todavía la linterna en su mano, se quedó contemplando su débil luz,
que podía ver a través de sus ojos semicerrados.