Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 307
echó en la arena y cogió un puñado de ella en la mano, pensando que no volvería a
levantarse. Un día, en el futuro, alguien descubriría sus restos: un cadáver reseco en la
oscura soledad. Qué horrible ironía: morir de sed allí, acurrucado ante un mar
subterráneo. Después era probable que algún animal carroñero le fuera limpiando los
huesos, y sus costillas terminarían sobresaliendo de la arena como el esqueleto de un
camello en el desierto. Al pensarlo, un estremecimiento le recorrió el cuerpo.
Will no sabía cuánto tiempo había permanecido allí tendido, entrando de vez en
cuando en un sueño intermitente y volviendo a salir de él con la misma facilidad.
Varias veces intentó convencerse a sí mismo de que debía volver a ponerse en pie y
seguir caminando. Pero estaba demasiado fatigado para reemprender una caminata
carente de propósito y de destino.
Pensó en abandonarse, en dejarse caer hacia el sueño final. Recostó la cabeza en la
arena,