Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 291

— Veo que la División ha traído armamento pesado— se atrevió a comentar Sarah mientras un par de styx montados a caballo se llevaban a remolque las primeras armas.
Pero Rebecca no estaba interesada en sus preguntas. Echándose el pelo hacia atrás, levantó los objetos que tenía en las manos hasta la altura de la cabeza.
—« Porque esto es el Dominion— recitó Rebecca en voz baja—. Y el Dominion asegurará que la justicia vuelve a los buenos, y los rectos de corazón lo seguirán ».
Sarah vio que los objetos eran dos pequeñas ampollas llenas de un fluido claro, cuyas bocas estaban selladas con cera. Cada una con una cuerda atada, de manera que Rebecca podía dejarlas colgando de la mano.—¿ Es algo importante?— preguntó Sarah. Rebecca no le prestaba mucha atención, pero había una especie de ensoñación eufórica en sus ojos al contemplar las ampollas.—¿ Tiene algo que ver con el « superviajero » del que hablan los periódicos?— se atrevió a preguntar Sarah. En los labios de la niña styx apareció un asomo de sonrisa.— Tal vez— dijo como para provocar su curiosidad—. Nuestras plegarias están a punto de ser escuchadas.— Así que ¿ vais a utilizar nuevos gérmenes contra los Seres de la Superficie?— No simplemente nuevos gérmenes. Lo del superviajero, como han decidido llamarlo, no es más que una prueba, mientras que esto …— agitó las ampollas—, esto es el germen de verdad.— Sonrió—. El Señor provee … y proveerá.
Antes de que Sarah pudiera decir nada, la niña styx se había dado la vuelta y se marchaba con paso firme.
Sarah no sabía qué pensar. No les tenía cariño a los Seres de la Superficie, pero no costaba mucho entender que los styx estaban preparando algo terrible contra ellos. Sabía que no se lo pensarían dos veces antes de extender la muerte y la destrucción para lograr sus propósitos. Pero no pensaba dejar que nada de aquello la distrajera: sólo había una cosa que ella tuviera que hacer, y era encontrar a Will. Iba a averiguar si era el culpable de la muerte de Tam. Se trataba de un asunto de familia, y no permitiría que nada le impidiera resolver ese tipo de asuntos.
— Ya estamos. En marcha— le dijo uno de los Limitadores, dándole a Sarah una palmada en la espalda que la hizo dar un respingo. Era la primera vez que un Limitador le dirigía la palabra directamente.
— Veo que la División ha traído armamento pesado— se atrevió a comentar Sarah mientras un par de styx montados a caballo se llevaban a remolque las primeras armas.
Pero Rebecca no estaba interesada en sus preguntas. Echándose el pelo hacia atrás, levantó los objetos que tenía en las manos hasta la altura de la cabeza.
—« Porque esto es el Dominion— recitó Rebecca en voz baja—. Y el Dominion asegurará que la justicia vuelve a los buenos, y los rectos de corazón lo seguirán ».
Sarah vio que los objetos eran dos pequeñas ampollas llenas de un fluido claro, cuyas bocas estaban selladas con cera. Cada una con una cuerda atada, de manera que Rebecca podía dejarlas colgando de la mano.—¿ Es algo importante?— preguntó Sarah. Rebecca no le prestaba mucha atención, pero había una especie de ensoñación eufórica en sus ojos al contemplar las ampollas.—¿ Tiene algo que ver con el « superviajero » del que hablan los periódicos?— se atrevió a preguntar Sarah. En los labios de la niña styx apareció un asomo de sonrisa.— Tal vez— dijo como para provocar su curiosidad—. Nuestras plegarias están a punto de ser escuchadas.— Así que ¿ vais a utilizar nuevos gérmenes contra los Seres de la Superficie?— No simplemente nuevos gérmenes. Lo del superviajero, como han decidido llamarlo, no es más que una prueba, mientras que esto …— agitó las ampollas—, esto es el germen de verdad.— Sonrió—. El Señor provee … y proveerá.
Antes de que Sarah pudiera decir nada, la niña styx se había dado la vuelta y se marchaba con paso firme.
Sarah no sabía qué pensar. No les tenía cariño a los Seres de la Superficie, pero no costaba mucho entender que los styx estaban preparando algo terrible contra ellos. Sabía que no se lo pensarían dos veces antes de extender la muerte y la destrucción para lograr sus propósitos. Pero no pensaba dejar que nada de aquello la distrajera: sólo había una cosa que ella tuviera que hacer, y era encontrar a Will. Iba a averiguar si era el culpable de la muerte de Tam. Se trataba de un asunto de familia, y no permitiría que nada le impidiera resolver ese tipo de asuntos.
— Ya estamos. En marcha— le dijo uno de los Limitadores, dándole a Sarah una palmada en la espalda que la hizo dar un respingo. Era la primera vez que un Limitador le dirigía la palabra directamente.