Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 289

styx, que caminaban tan deprisa que levantaban a su paso una nube de polvo. Sarah reconoció a uno: al styx anciano que la había acompañado en el coche de caballos el día de su regreso a la Colonia. De acuerdo con una costumbre profundamente arraigada, Sarah aprovechó el tiempo para tomar nota mental de la cantidad y localización del personal que había en la estación. Le vendría bien tener una cierta idea del terreno que pisaba por si se le presentaba la oportunidad de escapar. Aparte de los diversos Limitadores esparcidos por el lugar, había una tropa de soldados de la División, a los que se distinguía enseguida por sus uniformes verdes de camuflaje. Pero ¿qué hacían allí?, se preguntó. Estaban muy lejos de su sitio. Le pareció que la tropa contaba con unos cuarenta hombres, y alrededor de la mitad se ocupaban de sus armas, que incluían morteros y diversas armas de fuego de gran calibre. El resto de los soldados estaban montados a caballo, y parecían a punto de partir. ¡Montados a caballo! Pero ¿qué demonios pasaba allí? Después dirigió la atención a la disposición de la estación, fijándose en los castilletes y pasarelas que tenía por encima de la cabeza. Intentó descubrir por dónde se podía entrar o salir de la caverna, pero abandonó el intento al cabo de un rato, pues era imposible descubrir gran cosa en la oscuridad que envolvía el perímetro de la caverna. Empezando a transpirar ya en el uniforme de faena de los Limitadores, se dio cuenta del calor que hacía allí abajo. Al respirar el aire seco, todo le olía a quemado. El entorno le resultaba nuevo y extraño, pero confiaba en poder acostumbrarse a él igual que se había acostumbrado a la Superficie. Percibió un movimiento a la derecha de los edificios de la estación. Pudo distinguir apenas unos seis o siete hombres que estaban por allí, en una fila irregular. No los había visto antes porque estaban muy quietos y en parte ocultos por pilas de banastas. Adivinó que eran colonos por su ropa de civil, y todos a la vez agacharon la cabeza ante un Limitador que montaba guardia apuntándolos con el rifle. Aquello parecía completamente innecesario, puesto que tenían pies y manos sujetos con pesadas cadenas. No podían escapar a ninguna parte. La única explicación que encontró Sarah era que habían sido desterrados. Sin embargo, era muy raro que un grupo tan grande de hombres fueran exiliados todos al mismo tiempo, a menos que hubieran organizado algún tipo de levantamiento o de revuelta que los styx habían sofocado. Empezaba a preguntarse dónde se había