Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 267

Entonces aquel bulto hizo una pomposa reverencia, y al instante salió del área iluminada. Chester y Cal seguían mirando el lugar en que había estado, pero Will miraba a Drake, y no pudo dejar de notar que sus manos agarraban el cóctel con tanta fuerza que tenía los nudillos blancos. Drake se volvió hacia los muchachos: —Ese tipo encantador es Tom Cox. Preferiría en cualquier momento la compañía de los styx que la de ese engendro abominable. Es tan horrible por dentro como por fuera. —Respiró hondo, tembloroso—. Podríais haber acabado en sus garras, si Elliott y yo no os hubiéramos encontrado primero. —Bajó los ojos hacia el cóctel, y como si se sorprendiera de verlo todavía preparado en su mano, lo bajó—. Cox y los suyos son el motivo de que no pasemos mucho tiempo en la Llanura. Y podéis ver en él lo que la radiación terminará haciendo con vosotros. Volvió a meter el cóctel en la cartuchera que llevaba atada al muslo. —Deberíamos ponernos en camino —dijo volviendo la cabeza al punto en que había estado Tom Cox, y su mirada se quedó allí clavada, viendo fantasmas que los muchachos no podían ni imaginarse. Después pasó delante, guiándolos en el camino de vuelta, pero comprobando en todo momento que el hombre no los seguía. En otra ocasión, Will estaba pasando mala noche: se despertaba a menudo, y dormía a ratos muy profundamente. Justo estaba volviendo a coger el sueño cuando le despertó la voz de Elliott, procedente del pasillo. Pero era tan débil e irreal que no estaba seguro de si la había oído de verdad o la había imaginado en sueños. Al tiempo que Will se incorporaba en la cama, Chester entraba en la habitación, caminando con dificultad. Estaba calado hasta los huesos, evidentemente porque acababa de pasar por el sumidero. —¿Todo bien, Will? —preguntó. —Sí, creo que sí —respondió él medio dormido—. ¿Has estado de patrulla? —Sí, nada más que haciendo la ronda. Está todo muy tranquilo. No hemos encontrado nada —dijo Chester con alegría mientras se quitaba las botas. Hablaba en un tono despreocupado y frío, con aquiescencia militar, como si lo hiciera nada más que por cumplir y pusiera en ello un entusiasmo forzado. De pronto, Will se dio cuenta de hasta qué punto su amistad había cambiado en los dos últimos meses, como si el roce de Cal con la muerte en la trampa de azúcar y la presencia de Drake y Elliott, especialmente de Elliott, hubiera de algún modo trazado una nueva geometría en su relación, en las relaciones de todos ellos. Tendido