Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 268
en la estrecha cama, con los brazos cruzados tras la cabeza, le vino a la mente el recuerdo de cómo había sido en otro tiempo su amistad con Chester. Medio dormido como estaba, se hallaba en condiciones de sentirse reconfortado y agradecido, y de engañarse pensando que nada había cambiado. Oyó cómo Chester se quitaba su ropa empapada, y tuvo la sensación de que podía decirle lo que quisiera.— Es curioso— dijo Will en voz baja para no despertar a su hermano.—¿ El qué?— preguntó Chester doblando los pantalones como si quisiera dejar preparado para el día siguiente el uniforme del colegio.— He tenido un sueño.— Vale— dijo su amigo pensando en otra cosa y colgando, para que se secaran, los calcetines empapados en un par de puntas que había en la pared.
— Era realmente raro. Yo estaba en un lugar soleado y agradable.— Will hablaba despacio, haciendo un duro esfuerzo por recordar a la vez que el recuerdo del sueño empezaba a alejarse—. No pasaba nada, no había nada importante. Había una chica, eso sí. No sé quién era, pero parecía una amiga.— Se quedó un rato en silencio—. Era muy maja … y cuando yo cerraba los ojos, su cara seguía allí, alegre, relajada y como … como perfecta …
« Estábamos tendidos en la hierba … Sí, porque acabábamos de hacer un picnic en aquel prado, o lo que fuera el sitio en el que estábamos. Creo que estábamos los dos un poco dormidos. Pero yo tenía la sensación de que ambos estábamos donde queríamos estar, en un lugar al que pertenecíamos. Aunque no nos movíamos, era como si flotáramos en una cama de hierba suave, y a nuestro alrededor todo era verde y tranquilo, bajo el azul más claro que te puedas imaginar. Éramos felices, muy felices.— Suspiró—. Era todo completamente diferente de las humedades subterráneas y del calor y de estar todo el día rodeados de piedra. En el sueño, todo era suave … y el prado era tan real … hasta podía oler el aroma de la hierba. Estaba …»
Se calló, disfrutando de lo que le quedaba de las imágenes y sensaciones que se alejaban. Dándose cuenta de que llevaba un rato hablando, y de que no había oído señal de Chester, volvió la cabeza para ver a su amigo.—¿ Chester?— preguntó en voz baja. Se quedó atónito al ver que su amigo ya se había metido en la cama, y estaba vuelto hacia la pared de forma que Will no lo podía ver. Lanzó un potente ronquido y se volvió hacia el otro lado. Estaba profundamente dormido.
Will lanzó un largo suspiro de resignación y cerró los ojos, anhelando regresar a
en la estrecha cama, con los brazos cruzados tras la cabeza, le vino a la mente el recuerdo de cómo había sido en otro tiempo su amistad con Chester. Medio dormido como estaba, se hallaba en condiciones de sentirse reconfortado y agradecido, y de engañarse pensando que nada había cambiado. Oyó cómo Chester se quitaba su ropa empapada, y tuvo la sensación de que podía decirle lo que quisiera.— Es curioso— dijo Will en voz baja para no despertar a su hermano.—¿ El qué?— preguntó Chester doblando los pantalones como si quisiera dejar preparado para el día siguiente el uniforme del colegio.— He tenido un sueño.— Vale— dijo su amigo pensando en otra cosa y colgando, para que se secaran, los calcetines empapados en un par de puntas que había en la pared.
— Era realmente raro. Yo estaba en un lugar soleado y agradable.— Will hablaba despacio, haciendo un duro esfuerzo por recordar a la vez que el recuerdo del sueño empezaba a alejarse—. No pasaba nada, no había nada importante. Había una chica, eso sí. No sé quién era, pero parecía una amiga.— Se quedó un rato en silencio—. Era muy maja … y cuando yo cerraba los ojos, su cara seguía allí, alegre, relajada y como … como perfecta …
« Estábamos tendidos en la hierba … Sí, porque acabábamos de hacer un picnic en aquel prado, o lo que fuera el sitio en el que estábamos. Creo que estábamos los dos un poco dormidos. Pero yo tenía la sensación de que ambos estábamos donde queríamos estar, en un lugar al que pertenecíamos. Aunque no nos movíamos, era como si flotáramos en una cama de hierba suave, y a nuestro alrededor todo era verde y tranquilo, bajo el azul más claro que te puedas imaginar. Éramos felices, muy felices.— Suspiró—. Era todo completamente diferente de las humedades subterráneas y del calor y de estar todo el día rodeados de piedra. En el sueño, todo era suave … y el prado era tan real … hasta podía oler el aroma de la hierba. Estaba …»
Se calló, disfrutando de lo que le quedaba de las imágenes y sensaciones que se alejaban. Dándose cuenta de que llevaba un rato hablando, y de que no había oído señal de Chester, volvió la cabeza para ver a su amigo.—¿ Chester?— preguntó en voz baja. Se quedó atónito al ver que su amigo ya se había metido en la cama, y estaba vuelto hacia la pared de forma que Will no lo podía ver. Lanzó un potente ronquido y se volvió hacia el otro lado. Estaba profundamente dormido.
Will lanzó un largo suspiro de resignación y cerró los ojos, anhelando regresar a