Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 264
blanco tembló ligeramente, pero permaneció en el sitio.
—Bastante cerca —dijo Drake—. Estas armas no tienen la precisión del rifle de
Elliott. Están pensadas más que nada para el cuerpo a cuerpo. —Se volvió hacia Cal.
Ahora te toca a ti —le dijo.
El niño estaba dubitativo, y Drake le ayudó a colocarse correctamente,
empujándole hacia delante uno de los pies y haciéndole mover los hombros hasta
encontrar la postura adecuada. Cal tenía el problema de que su pierna derecha todavía
estaba débil, y la tensión que necesitaba para mantener la postura se le notaba en la
cara.
—Vale —dijo Drake.
El chico tiró de la cuerda que había en la parte posterior del tubo. No ocurrió
nada.
—Tira más fuerte. Tienes que echar atrás el martillo con fuerza —le dijo Drake.
Cal volvió a intentarlo, pero al hacerlo el tubo se movió y no salió hacia el blanco.
El proyectil pegó a cierta distancia en la pared de la cámara, y se oyó un silbido al
rebotar en el túnel.
—No te preocupes, ha sido tu primer intento. No has disparado nunca, ¿verdad?
—No —admitió Cal con tristeza.
—Tendremos más oportunidades de practicar cuando lleguemos a los niveles más
profundos. Es el mejor lugar para la caza mayor, con todas las especies salvajes que se
encuentran por allí —dijo Drake de manera enigmática. A Will le picó enseguida la
curiosidad, y se estaba preguntando a qué tipo de animales se referiría Drake, cuando
éste le dijo que era su turno.
El arma se disparó al primer intento de Will, y esta vez vieron el impacto justo
enfrente del blanco.
—No está mal —le felicitó Drake—. Tú tienes algo de práctica…
—Tengo una escopeta de aire comprimido —dijo el chico, recordando las ilegales
sesiones pasadas con su vieja pistola G.A.T. en los terrenos comunales de Highfield.
—Con algo de práctica, calcularás mejor la distancia. Ahora tú, Chester.
Este avanzó algo indeciso, y cogió el cóctel de Drake. Encorvó los hombros, y
parecía encontrarse muy incómodo tratando de apuntar con aquel aparato.
—Tiene que descansar en el pulpejo de la mano. No, baja la mano un poco. Y, por
todos los santos, tranquilízate, muchacho. —Drake le cogió los hombros con las
manos, y en vez de movérselos como había hecho con Cal, intentó bajárselos —