Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 257
Una de las máquinas se puso en marcha, el motor arrancó con un estruendo y una
nube negra salió por la parte de atrás. Empezó a avanzar, siempre bajo la atenta mirada
de los styx, y se colocó delante de las otras máquinas.
Will siguió mirando mientras la máquina cogía velocidad. Pudo ver la escotilla de
la parte de atrás y la serie de tubos de escape alrededor, por los que salían humo y
vapor. Vio también los anchos rodillos sobre los que se desplazaba, y oyó el ruido de
las piedras que se partían bajo ellos. La máquina se dirigió hacia la boca de un túnel
que salía de aquella nave principal y bajaba antes de perderse de vista. Supuso que los
coprolitas iban a trabajar en la mina, pero no tenía ni idea de por qué había tantos styx
a su alrededor.
Elliott murmuró algo al tiempo que se levantaba de la grieta, y Will la oyó dirigirse
a un rincón de la galería. Utilizando la mira, vio que metía la mano detrás de una
piedra y sacaba varios paquetes oscuros. Se acercó a ella.
—¿Qué es eso? —preguntó sin poder reprimirse.
Ella tardó un momento en responderle, pero después explicó:
—Comida.
Y se guardó los paquetes en su bolsa.
No parecía dispuesta a dar más explicaciones, pero a Will le había picado la
curiosidad.
—¿Quién… de dónde salen? —se atrevió a preguntar.
Elliott sacó de la mochila un paquete más pequeño y fuertemente atado, y lo
escondió detrás de la piedra.
—Si realmente quieres saberlo, lo han dejado ahí los coprolitas. Comerciamos con
ellos. —Señaló la piedra—. Les acabo de dejar algunas de las esferas de luz que
birlasteis del Tren de los Mineros.
—¡Ah! —exclamó Will sin atreverse a protestar.
—Dependen por completo de las esferas. La comida para nosotros no es tan
importante, esto lo hacemos más que nada por ayudarles cuando podemos. —Le
dirigió a Will una mirada feroz—. Tal como van las cosas por aquí, supongo que
cualquier ayuda les vendrá bien.
Will asintió, entendiendo que aquello era un comentario mordaz contra él. Le
parecía difícil sentirse culpable de lo que los styx les estaban haciendo a los coprolitas,
y no se lo tomó muy en serio. Empezaba a tener la sensación de que le echaban la
culpa de todo lo que iba mal.