Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 252
patrulla, pero no estaba seguro, porque todas las voces sonaban igual de extrañas.
—… la próxima operación…
—… neutralizar…
Y después de un periodo de calma en que sólo pudo oír el sonido del perro de
presa, que olfateaba la tierra y gruñía, entendió:
—… capturar al rebelde…
—… madre…
—… ayudará…
Como tenía que mantener rígido el cuerpo, los brazos le dolían y comprendió que
estaba ocurriendo lo peor que podía ocurrir. La pierna, que mantenía en una postura
espantosamente incómoda, empezaba a temblar a causa de la tensión producida por el
peso del cuerpo. Intentó controlar el temblor, horrorizado al comprender que, a causa
de él, la bota se deslizaba del clavo.
Pero no pudo evitarlo, no había nada que hacer. El sudor le caía de las sienes
mientras trataba por todos los medios de olvidarse del sufrimiento y escuchar las
voces de los Limitadores:
—… para barrer…
—… rastreando concienzudamente…
Seguía sin atreverse a abrir los ojos, y rezaba por estar lo bastante oculto tras el
rotundo cuerpo del coprolita, pero no podía estar seguro de eso. Sería suficiente que
alguno de los styx viera parte de un brazo o de una pierna, para que todo hubiera
acabado. Recordó fugazmente a Elliott, que estaba en el pequeño hoyo, al otro lado
del túnel.
Entonces ocurrió: se le agarrotó la pierna con calambres de dolor insoportable. Era
como si alguien le triturara sin piedad, con unas tenazas, los músculos de la pantorrilla
y el muslo, todos al mismo tiempo. Pero no podía perder el sostén de su pie, no podía
dejar de afirmarse en el clavo. Hubiera querido levantarse un poquito con los brazos,
pero no se atrevía.
La pierna volvía a moverse espasmódicamente, como si obedeciera a una mente
propia, independiente del cerebro de Will. Se resistió a aquellos movimientos
involuntarios. Centró toda su atención en ello, de manera que por unos segundos
olvidó todo lo demás, el hedor de los cadáveres, el seco y entrecortado lenguaje de los
Limitadores y la cercanía del perro de presa. Pero el dolor y los temblores
empeoraban más de lo que podía soportar. Tenía que hacer algo.