Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 248
mostró el camino por un túnel bajo y ancho. Se detuvo tras recorrer unos cientos de
metros.
Había un olor indescriptible, un intenso hedor a carne podrida, que resultaba
hiriente. Will intentó respirar por la boca, pero aquella espantosa peste era tan fuerte
que casi podía paladearla.
Pero entonces, a través de la mira, vio algo que hizo que el corazón le diera un
vuelco.
—¡Oh, no! —exclamó sin resuello.
Aun lado del túnel había cadáveres de lo que, a juzgar por la ropa con que estaban
cubiertos, tenían que ser renegados. Y al otro lado, enfrente de ellos, había coprolitas,
que llevaban todavía sus trajes bulbosos. Sin necesidad de hacer preg