Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 245

apenas se notaba. El aparato estaba hecho de un bronce mate, y su superficie estaba llena de rasponazos y abolladuras. Tenía como medio metro de largo, y el más grande de los cilindros tenía una tapa a cada extremo. Will enseguida cayó en la cuenta de por qué le resultaba familiar.
— Es una mira, ¿ no?— preguntó mirando el rifle de Elliott, que tenía un aparato idéntico montado sobre el cañón. La diferencia estaba en que el que él sostenía llevaba dos cortas correas. La chica asintió.— Mete el brazo por las correas … así es más fácil llevarlo. Muy bien. Ahora vamos.— Se volvió hacia la salida y, en un abrir y cerrar de ojos, se había internado en la oscuridad, al final del pasillo.
Will fue tras ella, deslizándose por la soga para descubrir al llegar abajo que se encontraba totalmente inmerso en la oscuridad. Escuchó, pero no consiguió oír nada. Desenganchando la lámpara, aumentó un grado la potencia.
Se sobresaltó cuando la luz iluminó a Elliott: se encontraba a unos metros de distancia, en pie e inmóvil como una estatua.
— A menos que yo te lo mande, es la última vez que usas una esfera de luz patrullando conmigo.— Indicó la mira que llevaba Will en el brazo—. Utiliza la mira, pero recuerda que tienes que protegerla de la luz intensa, porque estropearía el elemento interno. Además, tienes que tratarla con cuidado: son más difíciles de encontrar que los dientes de las babosas.
Will apagó la lámpara y sacó el aparato del brazo. Quitó la tapa de cada extremo de la mira y se la llevó al ojo para mirar por ella.—¡ Sensacional!— exclamó. Era sorprendente. La mira penetraba en la oscuridad como iluminándola con una luz ambarina, ligeramente fluctuante y borrosa. Podía distinguir hasta el más pequeño detalle de la pared de piedra que tenía delante, y al dirigirlo hacia el túnel se dio cuenta de que podía ver a considerable distancia. El suelo y las paredes aparecían bajo un brillo misterioso, como si estuvieran húmedos y brillantes, aun cuando en la zona próxima todo estaba seco.
—¡ Eh, esto está muy bien! Es como … como verlo todo bajo una luz extraña. ¿ De dónde las has sacado?
— Los styx raptaron a alguien de la Superficie que las fabricaba. Pero escapó y se vino aquí, a las Profundidades. Y se trajo con él todo un cargamento de miras.
apenas se notaba. El aparato estaba hecho de un bronce mate, y su superficie estaba llena de rasponazos y abolladuras. Tenía como medio metro de largo, y el más grande de los cilindros tenía una tapa a cada extremo. Will enseguida cayó en la cuenta de por qué le resultaba familiar.
— Es una mira, ¿ no?— preguntó mirando el rifle de Elliott, que tenía un aparato idéntico montado sobre el cañón. La diferencia estaba en que el que él sostenía llevaba dos cortas correas. La chica asintió.— Mete el brazo por las correas … así es más fácil llevarlo. Muy bien. Ahora vamos.— Se volvió hacia la salida y, en un abrir y cerrar de ojos, se había internado en la oscuridad, al final del pasillo.
Will fue tras ella, deslizándose por la soga para descubrir al llegar abajo que se encontraba totalmente inmerso en la oscuridad. Escuchó, pero no consiguió oír nada. Desenganchando la lámpara, aumentó un grado la potencia.
Se sobresaltó cuando la luz iluminó a Elliott: se encontraba a unos metros de distancia, en pie e inmóvil como una estatua.
— A menos que yo te lo mande, es la última vez que usas una esfera de luz patrullando conmigo.— Indicó la mira que llevaba Will en el brazo—. Utiliza la mira, pero recuerda que tienes que protegerla de la luz intensa, porque estropearía el elemento interno. Además, tienes que tratarla con cuidado: son más difíciles de encontrar que los dientes de las babosas.
Will apagó la lámpara y sacó el aparato del brazo. Quitó la tapa de cada extremo de la mira y se la llevó al ojo para mirar por ella.—¡ Sensacional!— exclamó. Era sorprendente. La mira penetraba en la oscuridad como iluminándola con una luz ambarina, ligeramente fluctuante y borrosa. Podía distinguir hasta el más pequeño detalle de la pared de piedra que tenía delante, y al dirigirlo hacia el túnel se dio cuenta de que podía ver a considerable distancia. El suelo y las paredes aparecían bajo un brillo misterioso, como si estuvieran húmedos y brillantes, aun cuando en la zona próxima todo estaba seco.
—¡ Eh, esto está muy bien! Es como … como verlo todo bajo una luz extraña. ¿ De dónde las has sacado?
— Los styx raptaron a alguien de la Superficie que las fabricaba. Pero escapó y se vino aquí, a las Profundidades. Y se trajo con él todo un cargamento de miras.