Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Seite 211

el tamaño justo para que se pudieran echar encima: eran catres muy estrechos, y su superficie resultaba dura. Debían de ser simplemente un par de tablas cubiertas con mantas. Mientras aguardaban sin saber qué ocurriría después, en la habitación reverberaban sonidos procedentes del pasillo. Eran murmullos amortiguados de la conversación entre Drake y Elliott. A continuación oyeron cómo volcaban en el suelo el contenido de sus mochilas. Finalmente, percibieron el sonido de pasos que se alejaban, y luego nada. Will se sacó del bolsillo una esfera de luz y, distraídamente, jugó con ella haciéndola deslizarse por la manga de la chaqueta. Como ésta ya estaba seca, el desplazamiento de la esfera hizo caer al suelo algunos granos de brillante pirita, que se esparcieron como una lluvia de chispas. —Es como si viniera de una asquerosa discoteca —murmuró, y a continuación, sin dejar de jugar con la esfera, se dirigió a su amigo—: ¿Y tú a qué juegas, Chester? —¿Qué quieres decir? —Por el motivo que sea, parece que te has hecho amigo de esos dos. ¿Por qué confías en ellos? —le preguntó Will—. ¿Es que no entiendes que se van a zampar toda nuestra comida y después nos dejarán en la estacada? De hecho, lo más probable es que nos maten. Son de ese tipo de ladrones. —Yo no lo creo —contestó el otro, molesto y frunciendo el ceño. —Bien, ¿y qué es lo que han estado haciendo ahí, si no? —Will señaló el pasillo con un movimiento del pulgar. —Supongo que son rebeldes que están en guerra con los styx —dijo Chester a la defensiva—. Ya sabes, luchadores por la libertad. —Ah, sí, vale. —Podrían serlo —sostuvo Chester, pero enseguida pareció menos seguro—. ¿Por qué no se lo preguntas? —¿Y por qué no se lo preguntas tú? —le respondió Will. Se ponía cada vez más furioso. Después del accidente de Cal, la manera en que los habían cogido era la gota que desbordaba el vaso. Se hundió en un inquietante silencio y empezó a idear un plan de acción que les permitiera escapar. Estaba a punto de explicarle a Chester lo que pensaba que tenían que hacer cuando en el umbral de la puerta apareció Drake. Se apoyó en la jamba, comiendo algo. Era la barra de chocolate favorita de Will: un Caramac. Él y Cal habían comprado unos cuantos en un