Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 206

que se mojaran. Tiró de los cordones y se volvió a mirar a Chester, que no conocía bien el contenido de su mochila y por eso tardaba más. —Venga, aprisa —gruñó Drake en voz baja. —Déjame —se ofreció Will, apartando a Chester con el hombro y terminando su trabajo en unos segundos. —Bueno —bramó Drake—. ¿Ya está todo? Asintieron con la cabeza. —Un pequeño consejo: la próxima vez os sugiero que al menos conservéis un par de calcetines secos. Habían estado tan afanados en su tarea, que ninguno de ellos pensó para qué lo hacían. —Sí, señor —respondió Will. Se sintió muy aliviado al oír las palabras «la próxima vez», y por el consejo casi paternal que les daba aquel perfecto extraño. —Mira, nadie me llama señor —le soltó Drake de inmediato y con brusquedad, haciendo que Will volviera a sentirse incómodo. El chico no había querido molestar, había respondido sin pensar, como si se dirigiera a un profesor del colegio. —Perdone, se… —alcanzó a balbucear Will, pero logró callarse justo a tiempo. Vio un instante el gesto de desprecio en los labios de Drake antes de que éste volviera a hablar. —Vais a atravesar esto buceando. —Tentó con la puntera del zapato la superficie a sus pies. En lo que los chicos habían creído que era terreno sólido, se formaron unas pequeñas ondas que se extendieron lentamente bajo una espesa capa de polvo: era una poza de unos dos metros de diámetro. —¿Buceando? —preguntó Chester tragando saliva—. Supongo que serás capaz de contener la respiración durante treinta segundos, ¿no? —Ssí, sí —tartamudeó Chester. —Bien. Esto es un pequeño sumidero que va a dar a otro túnel. Forma una U. —¿Como el sifón del váter? —sugirió Chester con la voz quebrada por el miedo. —¡Qué bonita comparación! —comentó Will haciendo una mueca. Drake les puso mala cara y les señaló con un gesto de la mano el agua sucia: —¡Adentro! Will se echó la mochila a la espalda y se acercó a la poza sujetando contra el pecho la bolsa impermeable. Se metió sin pensarlo dos veces, hundiéndose más a cada paso en la tibia agua. A continuación, llenándose de aire los pulmones, hundió la cabeza