Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 203
Will intentó calcular su edad, pero podía tener cualquiera entre los treinta y los cincuenta, y su presencia física era tan imponente que los dos chicos estaban intimidados.
— Me llamo Drake. No estoy acostumbrado a recoger a los que echan de la Colonia— dijo, y después se calló—. Algunas veces a los que ya no sirven para nada porque han sido torturados o están demasiado débiles para sobrevivir … les concedo una liberación anticipada.— Con una triste sonrisa, pasó la mano por el cinturón hasta que la dejó descansar sobre una funda grande que llevaba en la cadera—. Es lo más piadoso que se puede hacer. Como si hubiera dicho ya lo que quería decir, retiró la mano del cuchillo.— Quiero respuestas claras y sinceras. Os hemos estado siguiendo y sabemos que no hay ningún refuerzo, ¿ está claro?— Miró a Will, que permaneció callado.— Tú, el grande, ¿ cómo te llamas?— Se volvió hacia Chester, que movía los pies sin parar de puros nervios.— Chester Rawls, señor— respondió el muchacho con voz temblorosa.— No eres un colono, ¿ verdad?— Eh … no— respondió con la voz ronca.—¿ Un Ser de la Superficie?— Sí.— Chester bajó la vista, incapaz de aguantar más tiempo la mirada de aquel frío ojo—. ¿ Cómo has llegado aquí?— He sido desterrado.— Con los mejores— dijo Drake, volviéndose para mirar a Will—. Tú, el valiente
( o el idiota), ¿ nombre?— Will— respondió sin alterarse.— Me pregunto qué eres tú. Te mueves y tienes el aspecto de un colono normal y corriente, pero tienes también un aire de Ser de la Superficie. El chico asintió con la cabeza. Drake prosiguió:— Eso te convierte en algo extraño. Está claro que no eres un agente de los
Limitadores.—¿ De quiénes?— preguntó Will—. Los acabas de ver en acción.— No sé lo que son los Limitadores— le dijo el muchacho en tono insolente.— Un destacamento especial de styx. Últimamente aparecen por todas partes. Por lo visto lo están convirtiendo en una costumbre, eso de venirse a las Profundidades— comentó Drake—. ¿ Así que no trabajas para ellos?
—¡ No, desde luego que no!— contestó Will tan categóricamente que el ojo de
Will intentó calcular su edad, pero podía tener cualquiera entre los treinta y los cincuenta, y su presencia física era tan imponente que los dos chicos estaban intimidados.
— Me llamo Drake. No estoy acostumbrado a recoger a los que echan de la Colonia— dijo, y después se calló—. Algunas veces a los que ya no sirven para nada porque han sido torturados o están demasiado débiles para sobrevivir … les concedo una liberación anticipada.— Con una triste sonrisa, pasó la mano por el cinturón hasta que la dejó descansar sobre una funda grande que llevaba en la cadera—. Es lo más piadoso que se puede hacer. Como si hubiera dicho ya lo que quería decir, retiró la mano del cuchillo.— Quiero respuestas claras y sinceras. Os hemos estado siguiendo y sabemos que no hay ningún refuerzo, ¿ está claro?— Miró a Will, que permaneció callado.— Tú, el grande, ¿ cómo te llamas?— Se volvió hacia Chester, que movía los pies sin parar de puros nervios.— Chester Rawls, señor— respondió el muchacho con voz temblorosa.— No eres un colono, ¿ verdad?— Eh … no— respondió con la voz ronca.—¿ Un Ser de la Superficie?— Sí.— Chester bajó la vista, incapaz de aguantar más tiempo la mirada de aquel frío ojo—. ¿ Cómo has llegado aquí?— He sido desterrado.— Con los mejores— dijo Drake, volviéndose para mirar a Will—. Tú, el valiente
( o el idiota), ¿ nombre?— Will— respondió sin alterarse.— Me pregunto qué eres tú. Te mueves y tienes el aspecto de un colono normal y corriente, pero tienes también un aire de Ser de la Superficie. El chico asintió con la cabeza. Drake prosiguió:— Eso te convierte en algo extraño. Está claro que no eres un agente de los
Limitadores.—¿ De quiénes?— preguntó Will—. Los acabas de ver en acción.— No sé lo que son los Limitadores— le dijo el muchacho en tono insolente.— Un destacamento especial de styx. Últimamente aparecen por todas partes. Por lo visto lo están convirtiendo en una costumbre, eso de venirse a las Profundidades— comentó Drake—. ¿ Así que no trabajas para ellos?
—¡ No, desde luego que no!— contestó Will tan categóricamente que el ojo de