Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 192

—No —confirmó Joseph, y entró enseguida, cerrando la puerta tras él. A continuación se quedó allí, con inquietud, como si hubiera olvidado a qué había ido. —¿Por qué no te sientas? —ofreció Sarah mientras ella se colocaba en la esterilla. Se sentó a su lado y levantó la gasa que cubría el plato para dejar al descubierto los pasteles, que tenían el insípido glaseado de color caramelo sobre la fibra de hongo gris que se empleaba para hornear en la Colonia. Le pasó el plato a Sarah. —¡Ah, caprichitos! —dijo ella sonriendo para sí al reconocer lo parecidos que eran a los deformes pero deliciosos pastelitos que solía hacer su madre para la merienda del domingo. Sarah cogió uno y lo mordisqueó sin mucho interés. —Son maravillosos. Por favor, dale las gracias a tu madre. Me acuerdo muy bien de ella. —Ella te envía muchos recuerdos —dijo Joseph—. Este año cumple los ochenta, y todavía… —Se interrumpió de pronto, como si tomara fuerzas para lo que de verdad quería decir—. Sarah, ¿te puedo preguntar algo? —Por supuesto, lo que quieras —dijo ella, mirándole con atención. —Cuando hayas hecho lo que ellos quieren que hagas, ¿te quedarás aquí para siempre? —Pero tú ¿tienes idea de por qué estoy aquí? —le preguntó ella a su vez, estudiándolo con detenimiento. Él se frotó la barbilla como para ganar tiempo antes de responder. —No soy quién para saber de esas cosas, pero apostaría a que tiene algo que ver con lo que está ocurriendo en la Superficie… —No, yo me dirijo en la dirección opuesta —explicó ella, agachando la cabeza para indicar las Profundidades. —Entonces, ¿no tienes nada que ver con la operación de Londres? —le espetó Joseph. Entonces se tapó la boca, arrepintiéndose claramente de haber dicho l