Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 187

Los dos muchachos lo observaron con el rabillo del ojo, sin atreverse a mover un centímetro la cabeza. Resultaba casi surrealista: una mano sin cuerpo, cubierta con un mitón negro y cavando poco a poco un pequeño agujero. De pronto, Chester no pudo evitar ponerse a temblar. ¿Los habían atrapado los styx? Y si no eran styx, ¿quiénes eran? Su mente albergó de repente un montón de ideas estremecedoras sobre su futuro inmediato. ¿Tenían aquellas personas la intención de rebanarles la garganta y enterrarlos allí, en aquel agujero del que no podía apartar los ojos? Entonces la mano, con parsimonia, cogió el paquete de chicles entre el pulgar y el índice y lo dejó caer en el agujero. —Ése también —le ordenó la voz a Will. Hizo lo que le mandaba, y tiró al agujero el chicle que había sacado del paquete. A continuación la mano, con movimientos precisos, volvió a echar la arena semejante a yeso sobre el agujero hasta que los chicles quedaron tapados por completo. —Así está mejor, pero el olor sigue siendo demasiado fuerte —dijo la voz del hombre después de la pausa—. Si lo llegas a abrir, ese perro de presa que tenemos más cerca… —la voz se apagó, pero después volvió a hablar—: ¿Lo ves ahí…? Ese perro habría tardado en olerlo cosa de… ¿Qué te parece a ti? Hubo una pausa, durante la cual Will no sabía si tenía que responder, pero después oyeron otra voz, diferente y ligeramente más suave que la primera. Esta segunda voz procedía de detrás de Chester. —El viento va para allá —dijo—, así que un par de segundos como mucho. El hombre volvió a hablar: —Entonces los Limitadores soltarían las correas de los perros. Y acto seguido, seríais hombres muertos, como esos pobres desgraciados de ahí abajo. —Tomó aire con tristeza—. Creo que os vendrá bien ver esto. A pesar de la amenaza de los cuchillos en el cuello, tanto Will como Chester hicieron un esfuerzo por fijarse en lo que sucedía abajo. El styx principal se volvió y bramó una orden. Tres hombres vestidos con ropa de color neutro avanzaron hacia el centro del cráter, escoltados por un par de styx. Will y Chester no los habían visto hasta aquel momento porque estaban acurrucados en la oscuridad, más allá del alcance de las luces. Los pusieron junto al grupo de coprolitas, y sus escoltas volvieron a la fila de styx.