Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 175
renegados las Profundidades, pero la cosa no termina ahí. Hay facciones de reaccionarios tanto aquí en la Superficie como en la Colonia, en los Rookeries, personas con las que hemos sido demasiado tolerantes durante demasiado tiempo. Habéis adelantado los planes de tu padre, y ahora que todo está tan bien preparado, no debemos permitirnos ningún fallo.
— Totalmente de acuerdo— dijo Rebecca, sin dar la impresión de que acababan de tomar la decisión, allí y en aquel preciso instante, de matar a miles de personas.
El viejo styx cerró los ojos, no porque le molestara la creciente luz de la
Superficie, sino porque se acababa de acordar de algo que le resultaba enojoso.— Ese niño de los Burrows … Rebecca había abierto la boca para hablar, pero se contuvo mientras proseguía el anciano styx.
— Tú y tu hermana habéis hecho bien en detener a esa Jerome y neutralizarla. Tampoco a tu padre le gustaba dejar asuntos pendientes. Las dos habéis heredado su instinto— dijo el anciano styx con una suavidad en la voz que se podía interpretar como afecto. Pero su tono recuperó la dureza habitual:— Tal como están las cosas, la serpiente está herida, pero no la hemos matado. Por el momento, a Will Burrows lo mantenemos a raya, pero aún puede convertirse en un falso ídolo, en un emblema para nuestros enemigos. Podrían intentar utilizarlo contra nosotros y contra todas las medidas que queremos llevar a cabo. No podemos dejar que siga suelto por el Interior. Tenemos que encontrarlo y detenerlo.— Sólo entonces el viejo styx volvió lentamente la cabeza hacia Rebecca, que seguía observando la escena que tenía a sus pies—. Y ese chico aún podría darse cuenta de lo que preparamos y estropearnos los planes. No necesito decirte que hay que evitarlo … a toda costa— resaltó.— Nos encargaremos de ello— aseguró Rebecca con total convicción.— Asegúrate de ello— dijo el anciano styx. Se soltó las manos de la espalda, las lanzó hacia delante y las juntó dando una palmada. Rebecca reaccionó ante aquel gesto:— Sí— dijo—, deberíamos ponernos en marcha.— Su largo gabán negro se abrió por efecto del viento cuando ella se volvió ligeramente hacia la tropa de styx que los esperaba detrás, en silencio.
— Dejadme ver una— ordenó separándose del borde del edificio y caminando con
renegados las Profundidades, pero la cosa no termina ahí. Hay facciones de reaccionarios tanto aquí en la Superficie como en la Colonia, en los Rookeries, personas con las que hemos sido demasiado tolerantes durante demasiado tiempo. Habéis adelantado los planes de tu padre, y ahora que todo está tan bien preparado, no debemos permitirnos ningún fallo.
— Totalmente de acuerdo— dijo Rebecca, sin dar la impresión de que acababan de tomar la decisión, allí y en aquel preciso instante, de matar a miles de personas.
El viejo styx cerró los ojos, no porque le molestara la creciente luz de la
Superficie, sino porque se acababa de acordar de algo que le resultaba enojoso.— Ese niño de los Burrows … Rebecca había abierto la boca para hablar, pero se contuvo mientras proseguía el anciano styx.
— Tú y tu hermana habéis hecho bien en detener a esa Jerome y neutralizarla. Tampoco a tu padre le gustaba dejar asuntos pendientes. Las dos habéis heredado su instinto— dijo el anciano styx con una suavidad en la voz que se podía interpretar como afecto. Pero su tono recuperó la dureza habitual:— Tal como están las cosas, la serpiente está herida, pero no la hemos matado. Por el momento, a Will Burrows lo mantenemos a raya, pero aún puede convertirse en un falso ídolo, en un emblema para nuestros enemigos. Podrían intentar utilizarlo contra nosotros y contra todas las medidas que queremos llevar a cabo. No podemos dejar que siga suelto por el Interior. Tenemos que encontrarlo y detenerlo.— Sólo entonces el viejo styx volvió lentamente la cabeza hacia Rebecca, que seguía observando la escena que tenía a sus pies—. Y ese chico aún podría darse cuenta de lo que preparamos y estropearnos los planes. No necesito decirte que hay que evitarlo … a toda costa— resaltó.— Nos encargaremos de ello— aseguró Rebecca con total convicción.— Asegúrate de ello— dijo el anciano styx. Se soltó las manos de la espalda, las lanzó hacia delante y las juntó dando una palmada. Rebecca reaccionó ante aquel gesto:— Sí— dijo—, deberíamos ponernos en marcha.— Su largo gabán negro se abrió por efecto del viento cuando ella se volvió ligeramente hacia la tropa de styx que los esperaba detrás, en silencio.
— Dejadme ver una— ordenó separándose del borde del edificio y caminando con