Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 174

19 Apuntaban en el horizonte los primeros rayos del sol, que pintaban una estrecha franja de cielo con su clara gama de rojos y naranjas. En pocos minutos, su nueva luz se extendió sobre los tejados de la ciudad, desalojando a la noche y anunciando el comienzo de un nuevo día. Abajo, en Trafalgar Square, tres taxis negros arrancaban de delante del semáforo al tiempo que un solitario ciclista se metía de manera imprudente entre ellos. Torció bruscamente por delante del primero de los taxis, obligando al conductor a pisar el freno, que lanzó su chirrido característico. El taxista agitó el puño y gritó por la ventanilla abierta de su vehículo, pero el ciclista se limitó a responderle con un gesto poco amable al tiempo que salía disparado en dirección a Pall Mall, moviendo furiosamente las piernas. Pasada la esquina de la plaza, aparecía una caravana de autobuses rojos de dos pisos que se iba deteniendo en las paradas, aunque muy pocos pasajeros subían o bajaban a aquellas horas de la mañana. Todavía faltaba para la hora punta. —Al que madruga Dios le ayuda, y el primer pájaro que echa a volar es el que pilla los gusanos —dijo Rebecca con una risa amarga, observando las aceras allí abajo y eligiendo algún raro peatón que caminaba por ellas. —Yo no los veo como gusanos. Son peores que cosas sin vida —proclamó el viejo styx, que contemplaba la escena con sus ojos brillantes, que estaban tan alerta como los de Rebecca. A la luz que iba surgiendo, el rostro del styx resultaba tan pálido y rígido que parecía tallado en una pieza de marfil antiguo. Y con el gabán de cuero que le llegaba hasta los pies y las manos cogidas a la espalda, allí, al lado de Rebecca, en el mismo borde del tejado del Arco del Almirantazgo, parecía un general conquistador. Ninguno de los dos mostraba la más leve señal de vértigo ante el corte vertical que tenían a los pies. —Hay muchos que están en contra de nosotros y de las medidas que vamos a tomar —dijo el viejo styx sin dejar de mirar la plaza—. Habéis empezado a limpiar de