Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 170
retroceder.— No, no irás— le respondió secamente Chester, irguiéndose y deteniéndolo.— Tengo que hacerlo— contestó Will, intentando desprenderse de él.—¡ No seas rematadamente estúpido! ¿ Qué pasaría si esas cosas te cogen, y no te puedo sacar afuera?— le gritó Chester.
Will luchó con su amigo, procurando desprenderse de sus brazos, pero Chester no estaba dispuesto a dejarlo ir. Completamente frustrado, Will intentó empujar a Chester sin demasiado empeño, y luego empezó a sollozar. Sabía que lo que le decía era razonable. Sintió que su cuerpo se volvía flácido, como si de pronto lo hubiese abandonado toda su fuerza.
— De acuerdo, de acuerdo— contestó en voz baja, rindiéndose a Chester, que lo soltó. Expectoró, y luego dobló la cabeza como si mirara al cielo, aunque sabía que estaba separado de él por miles de metros de manto terrestre. Exhaló un suspiro que estremeció todo su cuerpo al comprender con toda intensidad lo ocurrido—. Tienes razón. Cal está muerto— dijo. Chester fijó en él sus ojos y movió la cabeza.— Lo siento, Will, de verdad. Pero yo no podía hacer …— Cal sólo quería ayudar. Trataba de encontrar comida … y ahora mira.— Will agachó la cabeza y hundió los hombros.
Como la piel irritada seguía escociéndole, se frotó el cuello, y su mano tocó e inconscientemente aferró el colgante de jade que colgaba de él. Se lo había dado Tam sólo unos minutos antes de que los styx lo mataran.
— Le prometí al tío Tam que cuidaría de él. Le di mi palabra— dijo en tono sombrío, apartando la vista—. ¿ Qué hacemos aquí? ¿ Cómo ha sucedido esto?— Tosió y después dijo en voz baja—: Mi padre seguramente habrá muerto en algún lugar como éste, y nosotros estamos haciendo el tonto. Terminaremos muriendo también. Lo siento, Chester, el juego se acabó. Esto es el fin.
Dejando la lámpara detrás, Will se separó de Chester y se acercó a una roca tambaleándose. Allí, en la oscuridad, se sentó y fijó la mirada en la nada que tenía ante los ojos. Y tuvo la sensación de que la nada lo observaba a él.
retroceder.— No, no irás— le respondió secamente Chester, irguiéndose y deteniéndolo.— Tengo que hacerlo— contestó Will, intentando desprenderse de él.—¡ No seas rematadamente estúpido! ¿ Qué pasaría si esas cosas te cogen, y no te puedo sacar afuera?— le gritó Chester.
Will luchó con su amigo, procurando desprenderse de sus brazos, pero Chester no estaba dispuesto a dejarlo ir. Completamente frustrado, Will intentó empujar a Chester sin demasiado empeño, y luego empezó a sollozar. Sabía que lo que le decía era razonable. Sintió que su cuerpo se volvía flácido, como si de pronto lo hubiese abandonado toda su fuerza.
— De acuerdo, de acuerdo— contestó en voz baja, rindiéndose a Chester, que lo soltó. Expectoró, y luego dobló la cabeza como si mirara al cielo, aunque sabía que estaba separado de él por miles de metros de manto terrestre. Exhaló un suspiro que estremeció todo su cuerpo al comprender con toda intensidad lo ocurrido—. Tienes razón. Cal está muerto— dijo. Chester fijó en él sus ojos y movió la cabeza.— Lo siento, Will, de verdad. Pero yo no podía hacer …— Cal sólo quería ayudar. Trataba de encontrar comida … y ahora mira.— Will agachó la cabeza y hundió los hombros.
Como la piel irritada seguía escociéndole, se frotó el cuello, y su mano tocó e inconscientemente aferró el colgante de jade que colgaba de él. Se lo había dado Tam sólo unos minutos antes de que los styx lo mataran.
— Le prometí al tío Tam que cuidaría de él. Le di mi palabra— dijo en tono sombrío, apartando la vista—. ¿ Qué hacemos aquí? ¿ Cómo ha sucedido esto?— Tosió y después dijo en voz baja—: Mi padre seguramente habrá muerto en algún lugar como éste, y nosotros estamos haciendo el tonto. Terminaremos muriendo también. Lo siento, Chester, el juego se acabó. Esto es el fin.
Dejando la lámpara detrás, Will se separó de Chester y se acercó a una roca tambaleándose. Allí, en la oscuridad, se sentó y fijó la mirada en la nada que tenía ante los ojos. Y tuvo la sensación de que la nada lo observaba a él.