Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 161
las precoces adolescentes de la Superficie. Era su andar victorioso: se deleitaba en su
éxito. Estaba ya tan cerca que casi podía apreciar su sabor, allí, en la boca que se le
llenaba con una efusión de viscosa saliva. Su padre se hubiera sentido orgulloso de
ella. Había cogido dos problemas, dos cabos sueltos de cuerda, y los estaba atando
uno al otro. El resultado ideal sería que uno neutralizara al otro, pero aunque al final
del juego volviera a quedar suelto uno de los cabos, no resultaría nada difícil cortarlo.
¡Ah, qué solución tan elegante!
Se acercó al primer coche, donde estaba sentado el styx anciano.
—¿Todo va bien? —preguntó él.
—Se lo está tragando todito: el anzuelo, el sedal y el plomo.
—Estupendo —le dijo el anciano—. ¿Y qué pasa con ese cabo suelto? —
preguntó, señalando con un movimiento de la cabeza al coche de detrás.
Rebecca sonrió con la misma sonrisa amable que con tanto éxito había utilizado
con Sarah.
—En cuanto Sarah esté bien segura en el Tren de los Mineros, los mandaremos
triturar a él y a su familia y los esparciremos por los campos de la Caverna Occidental.
Serán un excelente abono orgánico para nuestros cultivos de Boletus edulis.
Al inhalar aire, Rebecca hizo un gesto de desprecio, como si hubiera olido algo
desagradable.
—Y haremos lo mismo con esa vieja inútil que está ahí —dijo señalando con el
pulgar la casa de los Jerome.
Se rió. El anciano styx asentía, dando a todo su aprobación.