Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 16

de los sufrimientos.
Hizo algo que no había hecho desde el día que escapara a la Superficie, el día en que había abandonado a sus dos niños y a su marido: empezó a llorar, al principio tan sólo unas pocas lágrimas, pero después fue incapaz de controlarse y las lágrimas le cayeron por las mejillas a borbotones, como si se hubiera roto un dique.
Lloró hasta que no le quedaron lágrimas. En el momento en que se puso en pie lentamente, luchando contra la creciente corriente del arroyo, su rostro era una airada y fría máscara de piedra. Sus manos chorreantes se cerraron, y levantó al cielo los puños al tiempo que gritaba con toda la fuerza de sus pulmones: un grito salvaje y primigenio que recorrió el vacío valle.
de los sufrimientos.
Hizo algo que no había hecho desde el día que escapara a la Superficie, el día en que había abandonado a sus dos niños y a su marido: empezó a llorar, al principio tan sólo unas pocas lágrimas, pero después fue incapaz de controlarse y las lágrimas le cayeron por las mejillas a borbotones, como si se hubiera roto un dique.
Lloró hasta que no le quedaron lágrimas. En el momento en que se puso en pie lentamente, luchando contra la creciente corriente del arroyo, su rostro era una airada y fría máscara de piedra. Sus manos chorreantes se cerraron, y levantó al cielo los puños al tiempo que gritaba con toda la fuerza de sus pulmones: un grito salvaje y primigenio que recorrió el vacío valle.