Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 157

dedos a la pantalla de color azul ahumado de una lámpara que había en la mesa del vestíbulo, como para asegurarse de que todo era real, de que no se encontraba en un extraño sueño. —Tómate todo el tiempo que quieras. —Diciendo esto, Rebecca se giró y salió de la casa con sus andares de señorita. Sarah se quedó sola. Respiró hondo y, caminando con rigidez de autómata, entró en el salón. La chimenea estaba encendida y el salón tenía el mismo aspecto de siempre; tal vez estaba todo un poco más viejo y descolorido por el humo, pero igual de cálido y acogedor. Pisó en la alfombra persa con cuidado, sin hacer ruido, y se acercó a las butacas de cuero con orejas, bordeándolas lentamente hasta ver quién estaba sentado en ellas. Seguía pensando que de un momento a otro despertaría y todo aquello se habría acabado, y se iría perdiendo en el recuerdo como cualquier otro sueño. —¿Mamá…? La anciana levantó la cabeza con debilidad, como si se hubiera quedado algo dormida, pero Sarah comprendió que no se había dormido cuando vio las lágrimas que le caían por las arrugadas mejillas. Su madre tenía el pelo blanco no muy bien recogido en un moño, y llevaba