Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 130
Sarah intentó imaginar lo que habría hecho Tam si se hubiera visto en aquella
situación. Pero eso no le aclaró nada, y se puso nerviosa, hurgando en la sangre reseca
de la herida del cuello, sin preocuparse en absoluto de que se le volviera a abrir y
empezara a sangrar de nuevo.
Como si fuera consciente de la agitación en que se veía inmersa su compañera de
ascensor, Rebecca volvió ligeramente la cabeza, pero no miró a Sarah. Se aclaró la
garganta y preguntó con amabilidad:
—¿Qué tal te encuentras?
Sarah observó la parte de atrás de la cabeza de la niña styx, con sus cabellos
negros como el azabache que se derramaban sobre el inmaculado cuello blanco, y dijo
con una nota de agresividad en la voz:
—¡Ah, muy bien! Estas cosas me ocurren constantemente.
—Comprendo lo difícil que es esto para ti —comentó Rebecca con dulzura—.
¿Hay algo que quieras preguntarme?
—Sí —respondió Sarah—. Has dicho algo de tu estancia en casa de los Burrows.
Has estado allí todos estos años con mi hijo…
—Con Will. Sí, así es —dijo la chica sin dudar, pero dejó de mover el pie sobre el
suelo del ascensor—. ¿Me puedes decir algo de él?
—El que mal anda mal acaba —sentenció la niña styx, dejando que la frase
quedara resonando mientras el ascensor disminuía su velocidad al acercarse al destino
—. Había algo extraño en él ya desde el principio. Le resultaba difícil hacer amigos, y
conforme se hacía mayor, se volvía cada vez más distante y solitario.
—Está claro que era un solitario —corroboró Sarah, recordando las ocasiones en
que había visto a Will dirigiéndose a sus excavaciones.
—Mucho más de lo que te imaginas —dijo Rebecca con voz ligeramente trémula
—. Podía dar miedo.
—¿A qué te refieres? —preguntó Sarah.
—Bueno, esperaba que se lo hicieran todo: que le lavaran la ropa, que le hicieran
la comida… Todo, y perdía los estribos en cuanto había algo que no estaba
exactamente como él quería. Tendrías que haberlo visto. A lo mejor estaba
completamente bien, y al instante siguiente se ponía hecho una furia, gritando como
un loco y rompiendo cosas. En el colegio siempre se metía en problemas. El año
pasado tuvo una pelea y dejó malheridos a varios compañeros de clase que no le
habían hecho nada. Se puso como loco y se abalanzó sobre ellos con su pala. A varios