Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 129
plena confusión, Tam se había visto atrapado en una emboscada y los styx, confundiéndolo con un Ser de la Superficie, le habían dado muerte. Y lo que parecía aún peor, Rebecca decía que había muchas posibilidades de que el propio Will hubiera herido a Tam a golpes de machete para dejarlo como señuelo para los soldados styx. A Sarah le hirvió la sangre al escuchar aquello. Lo que estaba claro era que Will había salvado su despreciable vida, y había obligado a Cal a ir con él.
Rebecca había explicado también que Imago Freebone, un amigo de infancia de Sarah y de Tam, había estado presente. Pero después, según le había explicado la chica, Imago había desaparecido, y la única explicación que había era que Will también hubiera tenido algo que ver en ello. Mientras Rebecca le contaba todo aquello, Sarah podía ver las lágrimas en los ojos de Joe Waites. Como miembro del grupo de amigos de Tam, Imago había sido también su amigo íntimo.
Sarah no lograba comprender el comportamiento asesino de Will, y menos aún su insensible indiferencia ante la vida de su hermano. ¿ En qué clase de ser malvado y manipulador se había convertido?
En cuanto Rebecca terminó de referirle la cadena de hechos, Sarah pidió quedarse un momento a solas con Joe Waites, y, para su sorpresa, la niña styx se había mostrado conforme. Rebecca y el séquito de styx y colonos se retiraron diligentemente de la cámara subterránea y los dejaron solos a los dos.
Sólo entonces Sarah había bajado la navaja. Se sentó en la butaca vacía, junto a Joe, que lo hizo en la otra. Los dos habían departido de manera apresurada mientras Rebecca y su escolta esperaban en el túnel que iba al foso de los huesos. Hablando muy rápido y en susurros, Joe le había vuelto a contar la historia, corroborando punto por punto todo cuanto había escrito en la carta y la versión que había dado Rebecca de los hechos. Sarah tenía la necesidad de volver a oírlo todo de cabo a rabo de labios de alguien de total confianza.
Al volver, Rebecca le hizo una propuesta. Si se unía a los styx en aquella misión, la ayudarían a seguirle la pista a Will, y de esa manera le darían la oportunidad de enmendar dos cosas: vengar el asesinato de su hermano y rescatar a su hijo Cal.
Era una oferta que Sarah no podía menospreciar. Era mucho lo que había que hacer.
Y allí estaba ella en aquel momento: en una jaula de hierro con una persona perteneciente a sus enemigos declarados, los styx.
¿ En qué había estado pensando?
plena confusión, Tam se había visto atrapado en una emboscada y los styx, confundiéndolo con un Ser de la Superficie, le habían dado muerte. Y lo que parecía aún peor, Rebecca decía que había muchas posibilidades de que el propio Will hubiera herido a Tam a golpes de machete para dejarlo como señuelo para los soldados styx. A Sarah le hirvió la sangre al escuchar aquello. Lo que estaba claro era que Will había salvado su despreciable vida, y había obligado a Cal a ir con él.
Rebecca había explicado también que Imago Freebone, un amigo de infancia de Sarah y de Tam, había estado presente. Pero después, según le había explicado la chica, Imago había desaparecido, y la única explicación que había era que Will también hubiera tenido algo que ver en ello. Mientras Rebecca le contaba todo aquello, Sarah podía ver las lágrimas en los ojos de Joe Waites. Como miembro del grupo de amigos de Tam, Imago había sido también su amigo íntimo.
Sarah no lograba comprender el comportamiento asesino de Will, y menos aún su insensible indiferencia ante la vida de su hermano. ¿ En qué clase de ser malvado y manipulador se había convertido?
En cuanto Rebecca terminó de referirle la cadena de hechos, Sarah pidió quedarse un momento a solas con Joe Waites, y, para su sorpresa, la niña styx se había mostrado conforme. Rebecca y el séquito de styx y colonos se retiraron diligentemente de la cámara subterránea y los dejaron solos a los dos.
Sólo entonces Sarah había bajado la navaja. Se sentó en la butaca vacía, junto a Joe, que lo hizo en la otra. Los dos habían departido de manera apresurada mientras Rebecca y su escolta esperaban en el túnel que iba al foso de los huesos. Hablando muy rápido y en susurros, Joe le había vuelto a contar la historia, corroborando punto por punto todo cuanto había escrito en la carta y la versión que había dado Rebecca de los hechos. Sarah tenía la necesidad de volver a oírlo todo de cabo a rabo de labios de alguien de total confianza.
Al volver, Rebecca le hizo una propuesta. Si se unía a los styx en aquella misión, la ayudarían a seguirle la pista a Will, y de esa manera le darían la oportunidad de enmendar dos cosas: vengar el asesinato de su hermano y rescatar a su hijo Cal.
Era una oferta que Sarah no podía menospreciar. Era mucho lo que había que hacer.
Y allí estaba ella en aquel momento: en una jaula de hierro con una persona perteneciente a sus enemigos declarados, los styx.