Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 127
Respirando hondo varias veces, aflojó los brazos y enderezó la espalda.
Había oído hablar de esos ascensores, pero nunca había visto uno, y mucho
menos montado en alguno de ellos.
Apoyó la cabeza contra el enrejado del ascensor y, mientras la caja descendía,
observaba la pared del pozo, que, iluminada por la luz que llevaba Rebecca, mostraba
que estaba llena de boquetes, que eran como el picoteo de una gallina: boquetes
regulares e innumerables, un testimonio de las cuadrillas de trabajadores que hacía
casi tres siglos se habían abierto camino cavando tierra abajo hacia la Colonia,