Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 116
abiertos. Todo su cuerpo temblaba de tal manera que Sarah pensó que se iba a
desvanecer.
—No, no, no… Escúchala, Sarah… Tienes que hacerlo. Rebecca puede
ayudarnos.
—Nadie va a hacerte nada, Sarah. Te doy mi palabra —dijo la chica con voz
tranquila—. Por lo menos, escúchame. —Levantó los hombros encogiéndolos un
poco y ladeando la cabeza—. Pero sigue si quieres… Córtate la garganta… No puedo
hacer nada para impedirlo. —Exhaló un prolongado suspiro—. Sería una pena, un
error trágico y estúpido. ¿No querrías salvar a Cal? El te necesita.
Volviéndose a un lado y luego al otro y con la respiración entrecortada como el
animal acorralado que era en aquellos momentos, Sarah miró con ojos desencajados a
joe Waites, cerrándolos y volviéndolos a abrir ante la incomprensible presencia de la
cara inconfundible del viejo amigo con su gorro apretado y aquel diente solitario que
lucía su encía superior.
—¿Joe? —susurró con una voz ronca en la que se reflejaba la tranquila
resignación de alguien que está dispuesto a morir.
Se hundió la hoja en la garganta un poco más. Joe Waites sacudió los brazos con
desesperación, gritando al ver caer por la extrema palidez de su cuello las primeras
gotas de sangre.
—¡Sarah, por favor! —gritó—. ¡No, no, no, no…!