Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 117
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Will se ofreció a hacer la primera guardia para que los otros dos pudieran descansar.
Intentó escribir en su diario, pero le resultaba difícil concentrarse y, al cabo de un rato,
lo apartó. Caminó alrededor de la mesa escuchando los regulares ronquidos de
Chester, y a continuación decidió aprovechar para explorar la casa más detenidamente.
Además, se moría de ganas de probar la nueva lámpara que Cal había montado para
él. Con cierto orgullo la enganchó al bolsillo de su camisa, tal como le había enseñado
su hermano, y reguló la intensidad del haz de luz. Tras dirigir una última mirada a sus
compañeros dormidos, abrió la puerta con mucho cuidado y salió de la biblioteca.
Decidió que su primera escala fuera la habitación que estaba justo en el lado
opuesto del vestíbulo, que Cal y él habían mirado muy por encima en su primera
excursión por la casa. Pasó por encima del polvo pisando de puntillas y, tras abrir la
puerta con suavidad, entró.
Tenía las mismas dimensiones de la biblioteca, pero estaba completamente
desprovista de muebles y estanterías. La circundó entera, fijándose en el zócalo, donde
había pequeñas tiras de papel pintado de color verde lima, papel que en un tiempo
había obviamente adornado la pared.
Pasó por delante de las ventanas cerradas con sus postigos, venciendo el impulso
de abrirlos, y en vez de eso dio varias vueltas más a la habitación. El haz de luz barría
ante sus ojos la oscuridad. Y como no encontraba nada de interés, estaba a punto de
dejar la estancia cuando algo le llamó la atención. Era algo que no había visto en su
primera inspección de la casa, cuando la habían recorrido con las esferas
luminiscentes, pero ahora, con aquel haz de luz mucho más potente, era difícil pasarlo
por alto.
Junto a la puerta, grabadas en la pared, más o menos a la altura de la cabeza, se
podían leer las siguientes palabras:
DECLARO HABER DESCUBIERTO ESTA CASA
FIRMADO: DR. ROGER BURROWS