Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 117

12 Will se ofreció a hacer la primera guardia para que los otros dos pudieran descansar. Intentó escribir en su diario, pero le resultaba difícil concentrarse y, al cabo de un rato, lo apartó. Caminó alrededor de la mesa escuchando los regulares ronquidos de Chester, y a continuación decidió aprovechar para explorar la casa más detenidamente. Además, se moría de ganas de probar la nueva lámpara que Cal había montado para él. Con cierto orgullo la enganchó al bolsillo de su camisa, tal como le había enseñado su hermano, y reguló la intensidad del haz de luz. Tras dirigir una última mirada a sus compañeros dormidos, abrió la puerta con mucho cuidado y salió de la biblioteca. Decidió que su primera escala fuera la habitación que estaba justo en el lado opuesto del vestíbulo, que Cal y él habían mirado muy por encima en su primera excursión por la casa. Pasó por encima del polvo pisando de puntillas y, tras abrir la puerta con suavidad, entró. Tenía las mismas dimensiones de la biblioteca, pero estaba completamente desprovista de muebles y estanterías. La circundó entera, fijándose en el zócalo, donde había pequeñas tiras de papel pintado de color verde lima, papel que en un tiempo había obviamente adornado la pared. Pasó por delante de las ventanas cerradas con sus postigos, venciendo el impulso de abrirlos, y en vez de eso dio varias vueltas más a la habitación. El haz de luz barría ante sus ojos la oscuridad. Y como no encontraba nada de interés, estaba a punto de dejar la estancia cuando algo le llamó la atención. Era algo que no había visto en su primera inspección de la casa, cuando la habían recorrido con las esferas luminiscentes, pero ahora, con aquel haz de luz mucho más potente, era difícil pasarlo por alto. Junto a la puerta, grabadas en la pared, más o menos a la altura de la cabeza, se podían leer las siguientes palabras: DECLARO HABER DESCUBIERTO ESTA CASA FIRMADO: DR. ROGER BURROWS