Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 113

Pero ella no les dio ocasión de decidirse, porque dobló la esquina del pasillo corriendo como una liebre. Sus zapatos resbalaban y rechinaban tratando de agarrarse al suelo de linóleo demasiado encerado; no estaba dispuesta a pararse por nadie ni por nada. Los ordenanzas se miraron uno al otro, se encogieron de hombros y siguieron su camino. Sarah abrió la puerta de cristal del vestíbulo. Al entrar en él, vio en la pared una cámara de vigilancia… que la enfocaba directamente a ella. ¡Maldita…! Agachó la cabeza, consciente de que ya era demasiado tarde. Ya no podía hacer nada. La recepcionista que estaba tras el mos