Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 112
—No te preocupes… Ya he visto todo lo que quería ver —replicó Sarah
mordazmente al tiempo que abría por completo la puerta, que pegó contra la pared
que tenía pintado el extraño mural e hizo vibrar las ventanas. Avanzó un paso, pero
dudó en el hueco de la puerta comprendiendo que no había dicho todo lo que quería,
y eso que ya se habían acabado las contemplaciones. Y en el calor del momento, le
pareció que por fin podía admitir ante sí misma lo que había intentado rechazar de
manera tan dura: que lo que decía el mensaje de Joe Waites podía ser verdad.
—Dime qué le hiciste a Seth…
—¿Seth? —cortó bruscamente la señora Burrows.
—Llámalo como te parezca: Seth o Will, poco importa. ¡Tú lo has convertido en
algo perverso, en algo malo! —le gritó a la cara—. ¡En un asesino!
—¿Un asesino? —preguntó la señora Burrows, que de pronto pareció perder toda
seguridad en sí misma—. Pero ¿de qué demonios estás hablando?
—¡Mi hermano ha muerto, y Will lo ha matado! —bramó Sarah con lágrimas que
le caían de los ojos. Al calor del momento, se dio cuenta de que por fin admitía que
los sucesos descritos en la carta de Joe Waites hubieran tenido lugar tal y como él los
relataba. Era como si su encuentro con la señora Burrows le hubiera hecho encontrar
la pieza que faltaba del rompecabezas, y que una vez completo, ese rompecabezas
mostrara a las claras la peor de todas las escenas imaginables. Y el estallido de Sarah
era tan convincente y contenía una emoción tan desnuda que a la señora Burrows le
quedaron pocas dudas de que decía la verdad. O al menos, de que creía que era
verdad lo que decía.
La señora Burrows empezó a temblar. Por primera vez, Sarah le hacía perder los
papeles a ella. ¿Por qué aquella mujer acusaba a Will de asesinato? ¿Y por qué lo
llamaba Seth? Esto la desquiciaba más que la cancelación tras la emisión de los
primeros capítulos de una prometedora serie de televisión a la que se hubiera
enganchado. No tenía sentido. Su rostro era la viva imagen de la confusión al apartar
la mano del botón y dirigirla en gesto suplicante hacia Sarah.
—¿Que Will ha matado… a tu hermano? ¿Qué…? —masculló la señora Burrows
intentando encontrar algún sentido a lo que había dicho Sarah. Pero ésta se limitó a
dirigirle una última mirada fulminante, y salió de la sala. Salió corriendo por el pasillo
al tiempo que dos corpulentos ordenanzas corrían ruidosamente en sentido contrario.
Se dirigían hacia el lugar en que se originaban los agudos lamentos, pero dieron
un frenazo al cruzarse con Sarah, dudando si debían darle el alto.