Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 106

necesitaré pasar mucho más tiempo aquí. Tengo que descansar. —Sí. —Sarah se mostraba de acuerdo para no comprometerse—. ¿Y tu familia? ¿Has tenido noticias suyas? —No, ninguna en absoluto. La policía dice que sigue investigando las desapariciones, pero son unos inútiles. —¿La policía? La señora Burrows respondió en tono triste y monocorde: —Hasta han tenido la desfachatez de venir a verme ayer. Seguramente te has enterado de lo que pasó hace un par de días… El incidente en mi casa—. Cansinamente, le hizo un guiño. —Sí, algo he leído —respondió Sarah—. Qué desagradable. —Desde luego. Dos policías de ronda que sorprenden a una banda saliendo de mi casa, y la pelea que se organizó… Los dos oficiales recibieron una buena tunda, y a uno de ellos hasta lo atacó un perro. —Tosió, y a continuación se sacó un pañuelo mugriento de la manga—. Supongo que serían vagabundos de ésos. ¡Son peores que animales! «¡Si llegara a saberlo…!», pensó Sarah. Movió la cabeza hacia los lados para mostrar su absoluta conformidad con lo que decía la señora Burrows al tiempo que le venía a la mente la imagen del policía tendido en la terraza, inconsciente. La señora Burrows se sonó con gran estruendo y se volvió a meter el pañuelo en la manga. —Realmente, no sé lo que va a ser de este país. De todas formas, esta vez se equivocaron de sitio, porque allí no queda nada que robar… Está todo depositado en un guardamuebles mientras se vende la casa. Sarah volvió a negar con la cabeza mientras ella proseguía su explicación: —Pero los policías no son mucho mejores. A mí no me dejan en paz. Mi psiquiatra intenta que dejen de venir a molestarme, pero ellos insisten en interrogarme una y otra vez. Se comportan como si yo fuera la culpable de todo…, de las desapariciones de mi familia…, hasta del ataque a los policías… Como si yo hubiera podido tener algo que ver con eso. ¡A mí aquí me vigilan las veinticuatro horas, por Cristo bendito! —Descruzó las piernas y se corrió un poco en la silla antes de volver a cruzarlas—. Así, ¿cómo voy a descansar? Todo esto me estresa muchísimo, la verdad. —Ya, ya, lo comprendo perfectamente —se apresuró a decir Sarah—. Es mucho lo que has tenido que pasar. La señora Burrows asintió con la cabeza y después la levantó para echar un vistazo