Tuneles Roderick Gordon 1 Túneles | Seite 219

Roderick Gordon- Brian Williams
Túneles
Estiró el brazo por encima de la mesa y agarró con fuerza a Will por el codo, apretándolo para resaltar la gravedad de su advertencia:
— Otra cosa: cuando estéis en la Superficie, Chester y tú tendréis que esconderos. No he tenido tiempo de preparar nada, así que...
—¿ Y Sarah?— soltó Will según se le vino la idea a la cabeza, aunque el nombre todavía resultaba raro en sus labios—. ¿ Qué pasa con mi madre real? ¿ No me podría ayudar?
Por el rostro de Tam pasó velozmente un atisbo de sonrisa.
— Me preguntaba cuándo dirías eso— comentó. La efímera sonrisa desapareció, y habló escogiendo las palabras con cuidado—: Si mi hermana sigue viva, y eso nadie lo sabe, seguro que está muy bien escondida.— Bajó la vista hasta la palma de su mano mientras se la frotaba con el pulgar de la otra—. A veces, uno más uno puede sumar cero.
—¿ Qué quieres decir?— preguntó Will.
— Bien, si por un milagro te la encontraras, es muy probable que los styx te estuvieran siguiendo y se enteraran de su paradero gracias a ti. Y entonces tanto ella como tú terminaríais criando malvas.— Volvió a levantar la cabeza y la movió hacia los lados sólo una vez, mientras fijaba en Will una mirada severa—: No, lo siento, pero te las tienes que apañar tú solo. Tendrás que hacer el máximo esfuerzo, por nosotros, no sólo por ti. Recuerda mis palabras: si los styx te atrapan, tarde o temprano te harán cantar, y eso nos pondrá en peligro a todos.
— Entonces tendríamos que irnos también nosotros, ¿ no, tío Tam?— preguntó Cal, con la voz llena de arrojo.
—¡ Estarás bromeando!— le soltó Tam—. No tendríamos ni la más leve posibilidad. Antes de que nos diéramos cuenta nos habrían atrapado.
— Pero...— comenzó Cal.
— Mira, Caleb, esto no es ningún juego. Si te pasas de la raya, no vives lo bastante para lamentarlo. Antes de que te des cuenta, estarás viviendo la peor de tus pesadillas.— Se quedó callado un momento—. ¿ Sabes a qué me refiero?— Tam no esperó la respuesta—. Se trata de algo muy poco agradable: te cosen los brazos a la espalda...— se movió en el asiento con incomodidad— con hilo de cobre, te cortan los párpados y te meten en la cámara más oscura que te puedas imaginar, que está llena de hormigas rojas.
—¿ De qué?— preguntó Will. Tam tuvo un estremecimiento e, ignorando la pregunta de Will, prosiguió:
—¿ Cuánto creéis que duraríais? ¿ Cuántos días golpeando en los muros, en la más impenetrable oscuridad, con los ojos escocidos por el polvo, antes de caer a causa del
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