Tuneles Roderick Gordon 1 Túneles | Page 218

Roderick Gordon - Brian Williams Túneles —Acabo de enterarme... Serán seis —explicó Tam—, una pequeña multitud. A los styx les encanta montar un espectáculo con estas cosas, porque piensan que el sacrificio es bueno para el alma. Volvió a fijarse en el mapa, tarareando suavemente mientras buscaba entre la compleja maraña de líneas, hasta que al fin su dedo se posó en un diminuto cuadrado oscuro. Entonces miró a Will, como si acabara de recordar algo. —¿Sabes? No sería difícil... que escaparas tú solo. Pero con Chester, eso ya es harina de otro costal. Sin embargo, he estado calentándome la cabeza —se detuvo, y Will y Cal lo miraron a los ojos—, y creo que he dado con la solución. Sólo hay un camino para escapar a la Superficie: a través de la Ciudad Eterna. Will oyó a Cal ahogar un grito, y aunque sintió muchas ganas de preguntarle a su tío por aquel lugar, no le pareció apropiado hacerlo mientras seguía hablando. Tam explicó el plan de fuga, trazó la ruta en el plano mientras los chicos escuchaban embelesados, tratando de que no se les escapara nada. Los túneles tenían nombres como Watling Street, el Gran Norte y Bosque del Obispo. Will interrumpió a su tío sólo una vez mientras hablaba, con una propuesta que, después de considerable deliberación, Tam incorporó al plan. Aunque se mostraba serio y sereno, Will estaba realmente muy nervioso, y sentía un nudo en la garganta. —El problema de este plan —dijo Tam con un suspiro— es todo lo que no se puede prever, todas las variables insospechadas. En eso no te puedo ayudar. Si te encuentras obstáculos imprevistos, tendrás que decidir sobre la marcha... hacerlo lo mejor que puedas. —En aquel momento, Will notó que Tam parecía perder parte de su optimismo habitual, de aquella seguridad que era un rasgo de su carácter. Volvió a repasar todo el plan de principio a fin, y al terminar sacó algo de un bolsillo y se lo dio a Will. —Aquí tienes anotada la ruta que debes seguir en cuanto salgas de la Colonia. Si te atrapan, Dios no lo quiera, tendrás que tragarte esto. Will desdobló con cuidado lo que le acababa de entregar su tío. Cuando estuvo completamente abierto, resultó ser un trozo de tela del tamaño de un pañuelo. La superficie estaba cubierta con una madeja de líneas en tinta marrón que era como un laberinto imposible de desentrañar. Cada una de aquellas líneas representaba un túnel. Aunque la ruta que tenía que seguir Will estaba claramente marcada en rojo claro, Tam se apresuró a explicarle todos los pasos. Después lo miró mientras el chico plegaba el mapa de tela, y dijo en voz baja: —Todo tiene que ir como un reloj. Si los styx pensaran por un momento que yo tengo algo que ver con esto, todos tus parientes se hallarían en un espantoso peligro... No sólo sería mi fin: Cal, tu abuela y tu padre también se verían en problemas. 218