Tuneles Roderick Gordon 1 Túneles | Page 207

Roderick Gordon - Brian Williams Túneles pisaba un suelo más blando, formado por piedras y sedimentos compactados. Dudó un instante, mi rando a los otros chicos para asegurarse de que hacía lo correcto. —Seguimos cavando, no nos detenemos —gritó el hombre de la cicatriz alumbrando a Will con la luz de su farol, y él empezó a cavar inmediatamente. No era una labor fácil, ni por la angostura del lugar ni por lo extraño de la herramienta empleada, el zapapico. Y tampoco el agua facilitaba el trabajo, que rellenaba siempre la boca del colector, por mucha prisa que se diera. No pasó mucho tiempo antes de que Will se familiarizara con la nueva herramienta y empezara a dominar su técnica. En cuanto cogió el ritmo, se sintió muy bien cavando de nuevo, y por un momento olvidó todas sus preocupaciones, mientras sacaba piedras y tierra mojada del colector. Con el agua penetrando tras cada palada, no tardó mucho en meterse en el desagüe hasta el muslo, y los otros chicos tenían que trabajar furiosamente para no quedarse atrás. Después, con una sacudida estremecedora, su zapapico pegó contra algo inquebrantable. —¡Cavamos alrededor! —ordenó el hombre de la cicatriz. Con el sudor corriéndole por la cara sucia y escociéndole en los ojos, Will miró al hombre de la cicatriz y después comprobó a qué altura del traje de hule le llegaba el agua, intentando comprender el sentido de aquel trabajo. Sabía que si le preguntaba el hombre de la cicatriz seguramente le respondería con una bronca, pero la curiosidad lo dominaba. Estaba buscando la manera de exponer la pregunta, cuando un grito le interrumpió antes de atreverse a formularla. —¡Aguantad! —gritó el hombre de la cicatriz. Will se volvió justo a tiempo de ver a uno de los chicos desapareciendo por completo, mientras caía por lo que parecía un sumidero del tamaño de una tapa de alcantarilla. A causa de los desesperados tirones del chaval la cuerda se tensó al máximo clavándosele en la cintura. El hombre de la cicatriz se inclinó hacia atrás, afianzando las botas en los escombros del suelo del túnel. Will resistía pegado contra la pared del colector en que trabajaba. —¡Tira de ti hacia arriba! —gritó el de la cicatriz en dirección al sumidero. Will miró alarmado hasta que vio unos dedos mugrientos que subían por la cuerda mientras el chico se impulsaba luchando contra el flujo del agua. Cuando se puso en pie, vio la mirada de terror en su rostro surcado de barro. —¡Un colector menos que desatascar! ¡Ahora los demás tenéis que daros una prisa del demonio! —exclamó el de la cicatriz, repantigándose en el muro que tenía a su espalda mientras sacaba una pipa y empezaba a limpiar la cazoleta con un cortaplumas. Will fue picando sin mirar en el sedimento fuertemente compactado que rodeaba al objeto metido en el colector, hasta quitar la mayor parte. No sabía lo que era, pero cuando pegaba en el objeto que obstruía el desagüe, parecía hecho de un material 207